El proyecto, impulsado por Telespazio Ibérica en colaboración con el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, tiene como objetivo identificar y monitorizar los arrecifes de Magallana gigas en quince playas de A Coruña y Lugo. A través de vuelos a baja altitud, drones equipados con sensores RGB y multiespectrales capturan imágenes con una resolución milimétrica, que posteriormente son procesadas por algoritmos de visión artificial entrenados para distinguir la presencia de la especie invasora.
El proceso comienza con la recolección de imágenes, continúa con la validación y etiquetado manual por parte del equipo del CSIC, y finaliza con el entrenamiento de modelos de IA capaces de reconocer patrones y detectar de forma automática los bancos de ostras rizadas. Aunque el sistema aún se encuentra en fase de validación, los primeros resultados apuntan a una elevada tasa de acierto que podría mejorar a medida que se amplíe la base de datos visual.
Pero la amenaza no es solo ecológica. Muchas de las áreas invadidas coinciden con zonas de marisqueo tradicional explotadas por mariscadoras a pie, un colectivo clave en la economía costera gallega. La irrupción de esta especie pone en riesgo la sostenibilidad de la actividad y podría generar conflictos por el uso del litoral. En este contexto, contar con una herramienta fiable y en tiempo real para monitorizar su expansión puede marcar la diferencia entre anticiparse o reaccionar tarde.
Desde su oficina en Vigo, Telespazio Ibérica refuerza su compromiso con la sostenibilidad aplicada a través de tecnología espacial, inteligencia artificial y análisis geoespacial. Este nuevo sistema se enmarca en el programa GeoSUB de la Civil UAVs Initiative de la Xunta de Galicia, y se integra en el proyecto Oyster-Watch, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Unión Europea, que busca frenar el avance de especies invasoras mediante soluciones innovadoras.
Según Carlos Fernández de la Peña, consejero delegado de Telespazio Ibérica, esta iniciativa no solo supone un salto tecnológico, sino también una respuesta necesaria para proteger el ecosistema gallego: “No se trata solo de vigilar una especie invasora, sino de defender un patrimonio ecológico, económico y cultural que forma parte de la identidad de Galicia”.
Con inteligencia artificial y drones como aliados, el marisqueo tradicional gallego encuentra un nuevo respaldo para resistir la embestida de la ostra foránea. La ciencia, una vez más, lanza su red en defensa del futuro.