La iniciativa, aprobada por el gabinete malasio, forma parte de una estrategia más amplia destinada a reforzar la seguridad en línea en un contexto de expansión acelerada del uso de plataformas sociales y mensajería entre adolescentes.
El ministro de Comunicaciones, Fahmi Fadzil, explica que el Ejecutivo pretende reducir la exposición de los menores a fenómenos como el ciberacoso, las estafas o la explotación sexual. Asimismo, ha destacado que el país analiza modelos aplicados en otras jurisdicciones para definir un sistema de verificación de edad basado en documentos oficiales como el pasaporte o el carné de identidad.
El planteamiento refleja una tendencia internacional en la que los gobiernos intentan equilibrar el acceso a servicios digitales con mecanismos que garanticen un uso seguro. “Si el gobierno, los organismos reguladores y los padres cumplen su papel, el Internet en Malasia podrá ser rápido, asequible y, sobre todo, seguro para niños y familias”, afirma Fadzil.
Además de esta prohibición prevista para 2026, Malasia ya aplica desde enero un nuevo modelo de licencias para plataformas sociales que cuenten con más de ocho millones de usuarios en el país. Con esta medida, el Gobierno obliga a servicios como Facebook, Instagram, TikTok, X o YouTube a implementar sistemas de verificación de edad, protocolos de seguridad y mayores obligaciones de transparencia.
Esta aproximación reguladora se asemeja a las iniciativas europeas que avanzan hacia un mayor control sobre el impacto de las plataformas digitales en los menores. La diferencia es que el país asiático se plantea una prohibición directa del acceso, un enfoque más restrictivo que el predominante en la Unión Europea.
La referencia más clara para Malasia es Australia. El Parlamento australiano aprobó la primera prohibición integral del mundo para impedir que los menores de 16 años creen cuentas en redes sociales, una norma que entrará en vigor el 10 de diciembre. La lista de plataformas afectadas incluye a los principales servicios globales: Facebook, Instagram, Snapchat, TikTok, Threads, X, YouTube, Reddit y la plataforma de streaming Kick.
El marco australiano incorpora multas de hasta 50 millones de dólares australianos (unos 33 millones de euros) para aquellas plataformas que fallen de manera sistemática en la prevención del acceso de menores. Este enfoque, más orientado a la responsabilidad de las empresas que a la sanción directa a los usuarios, se ha convertido en un modelo a observar para varios gobiernos.
El interés por replicar el enfoque australiano se ha extendido a países europeos. Dinamarca anunció recientemente su intención de fijar la edad mínima de acceso a redes sociales en los 15 años, aunque todavía no ha detallado cómo se implementará el sistema de control. En paralelo, Noruega avanza con una propuesta legislativa para establecer el mismo umbral de edad.
Aunque estas iniciativas no son idénticas, todas comparten una misma lógica: limitar la interacción de los menores con plataformas que, según numerosos estudios, generan impactos negativos en salud mental, privacidad y seguridad digital.