La cifra la ha dado Jeffrey Clarke, COO de Dell, durante la presentación de resultados del tercer trimestre, donde explicó que hay alrededor de 500 millones de dispositivos compatibles que aún no han dado el salto. A esto se suma otro bloque igual de grande: otros 500 millones de ordenadores, de más de cuatro años de antigüedad, directamente no pueden ejecutar Windows 11 por las restricciones de hardware que impuso Microsoft.
Clarke ve aquí una oportunidad comercial para promover la venta de nuevos equipos con Windows 11 y funciones de IA integradas, aunque también advierte que el mercado del PC se mantendrá “relativamente plano” durante 2026.
Es la primera vez que una gran compañía del sector pone números a este fenómeno, dejando claro que la resistencia a Windows 11 es mucho mayor de lo previsto. Microsoft sabía que muchos usuarios no podrían actualizar a causa de los requisitos de hardware, pero lo que no esperaban es que tantos usuarios que sí pueden actualizar simplemente no lo estén haciendo.
Estas cifras llegan solo una semana después de que Pavan Davuluri, responsable de Windows, afirmara que “casi mil millones de personas dependen de Windows 11”. Aunque la compañía no ha aclarado si se trata de usuarios activos, instalaciones o dispositivos, las declaraciones de Dell dibujan un panorama muy distinto: Windows 10 sigue siendo un muro difícil de derribar.
Por ahora, el ecosistema Windows se encuentra ahora mismo dividido entre quienes no pueden actualizar, quienes no quieren y una Microsoft decidida a empujar a todos hacia un futuro donde Windows 11 y la IA sean protagonistas. ¿Lo conseguirán? Eso, de momento, es otra historia.