La compañía ha confirmado que el software seguirá disponible para todos los usuarios, aunque entrará en un “modo mantenimiento” indefinido, un cambio que llega tras la reacción negativa de parte de la comunidad creativa que continúa utilizando esta herramienta en proyectos profesionales.
La decisión inicial, comunicada a comienzos de semana, contemplaba el fin de la comercialización de Adobe Animate a partir del 1 de marzo y establecía plazos distintos para el acceso al software según el tipo de cliente. Los usuarios comerciales podrían seguir utilizándolo hasta marzo de 2027, mientras que los clientes empresariales dispondrían de margen hasta marzo de 2029. Sin embargo, esta hoja de ruta ha quedado anulada tras la actualización publicada por la propia compañía en su página de preguntas frecuentes.
Según la nueva comunicación oficial, Adobe Animate continuará operativo para usuarios individuales, pequeñas empresas y clientes corporativos. La aplicación pasará a un “modo mantenimiento”, lo que implica que seguirá recibiendo correcciones de errores y actualizaciones de seguridad, aunque dejará de incorporar nuevas funciones. “El modo de mantenimiento significa que seguiremos ofreciendo la aplicación y proporcionando correcciones continuas de errores y de seguridad, pero ya no estamos añadiendo nuevas funciones”, ha explicado la empresa.
Asimismo, Adobe ha subrayado su compromiso de garantizar que los usuarios mantengan el acceso a su contenido “independientemente de si cambia el estado de desarrollo” de la aplicación. Este matiz resulta clave para creadores y estudios que conservan archivos históricos y flujos de trabajo basados en Animate.
El cambio de postura implica que Adobe Animate no desaparecerá del catálogo de la compañía en el corto ni en el medio plazo. La empresa afirma que no tiene “planes para interrumpir o retirar el acceso” a la aplicación, una declaración que aporta estabilidad a usuarios que temían una migración forzosa a otras herramientas.
No obstante, la entrada en modo mantenimiento marca un límite claro en la evolución del producto. La ausencia de nuevas funcionalidades puede afectar a su competitividad frente a alternativas emergentes, aunque garantiza la continuidad operativa y la seguridad, dos aspectos prioritarios para entornos profesionales.