Pese a que el segmento de altavoces para fiestas parece totalmente dominado por JBL o Sony, existen en el mercado otras alternativas interesantes a las que merece la pena prestar atención. Es el caso de Klipsch, la legendaria marca estadounidense de audio de alta fidelidad fundada en 1946 se introdujo recientemente en esta categoría de producto con su nueva línea Music City Party, compuesta por 3 altavoces (Vegas, Miami, New York). En este análisis nos centraremos en el modelo Vegas, el más compacto, pero no por ello menos potente.
A la hora de abordar la creación de un altavoz para fiestas hay ciertos básicos que tienen que estar presentes casi por obligación, obviando por supuesto un sonido de alta calidad que alcance mucho volumen. Por ejemplo, un sistema de iluminación de colores para acompañar a la música, o entrada para micrófonos por si queremos probar a ser cantantes vía karaoke. En el espíritu de un verdadero altavoz de fiestas, Klipsch no ha prescindido de ninguna de estas características.
Decíamos al comienzo de la prueba que el Klipsch Vegas es el modelo más compacto de la nueva línea de altavoces de fiesta de la firma estadounidense, y es que realmente se sitúa en el balance perfecto entre portabilidad y potencia. Por supuesto, no estamos ante el típico altavoz bluetooth portátil tradicional para llevar a todos lados en la mochila. Su propósito es amenizar una fiesta en la piscina, o una barbacoa en el jardín durante horas, y posteriormente moverlo cómodamente al salón para seguir la juerga en el interior sin interrupciones.
El Klipsch Vegas tiene una altura de 41 centímetros, con 30 de ancho y 30 de fondo. Su peso es de 8 kilogramos, pero dispone de un asa acabada en un tacto gomoso en su parte interior que lo hace realmente cómodo de transportar. Tanto en la base como en ambos cantos laterales dispone de unos pequeños salientes o patas de goma antideslizante para poder ponerlo de pie o tumbado por ambos lados y que tenga una mejor sujeción, así como para mejorar la calidad del audio evitando que las vibraciones de un contacto directo con el suelo alteren el sonido.
La calidad percibida de construcción es bastante alta gracias a la combinación de la rejilla frontal metálica y el plástico robusto que completa el conjunto. Para facilitar su uso en exterior sin preocupaciones, el equipo cuenta con certificación IPX4, que asegura protección contra salpicaduras puntuales. No obstante, es importante tener en cuenta que no dispone de ninguna protección certificada frente al polvo. En la parte superior se concentran todas las formas de controlar las diversas funciones del altavoz, en forma de botones, diales y ruedas giratorias.
En primera línea, justo debajo del asa y una pequeña ranura para reposar el teléfono, se puede encontrar la primera línea de control, conformada por cuatro diales cuya función es gestionar los periféricos externos conectados al altavoz, principalmente el micrófono que viene incluido en la caja. Debajo de esta primera serie de diales hay una serie de botones, que como el resto del conjunto, están sellados bajo una superficie de goma para garantizar la resistencia al agua. Esta primera serie de botones permite saltar y retroceder canciones, así como reproducir ciertos efectos sonoros predeterminados, como aplausos y vítores o una bocina. Esta característica, aunque curiosa en los dos primeros usos, no revierte ninguna utilidad real, pero es casi un estándar en los altavoces de fiesta, así que Klipsch ha optado por no salirse de la norma e incluirlo. Existe un botón dedicado para activar y desactivar el modo ‘Ultra Bass’ que pone todo el foco en potenciar los bajos. Otra botonera controla la conexión con otros dispositivos vía bluetooth, y las ruedas giratorias gestionan el volumen (derecha) y las diferentes modalidades de luces (izquierda).
Por último, en la parte trasera hay dos aperturas, ambas protegidas por una pestaña estanca de plástico gomoso, que esconden los diferentes puertos. La primera, en la mitad del altavoz, contiene la entrada para periféricos externos como el micrófono o una guitarra, pero también un puerto jack tradicional de 3,5mm e incluso un puerto USB para utilizar el altavoz como batería externa. La segunda apertura, mucho menor en tamaño, está cerca de la base y al retirar su pestaña protectora revela un puerto de carga AC tradicional.
A diferencia de otras marcas del mercado que también ofrecen altavoces de fiesta, pero también muchos otros productos en categorías diferentes, Klipsch es una firma dedicada exclusivamente a la fabricación de equipos de audio profesional de alta fidelidad. Por ello, si el Vegas iba a tener un punto fuerte, sin duda se trataría del sonido.
Podemos decir que la marca americana no defrauda y el Klipsch Vegas tiene una gran calidad de sonido, perfectamente tuneada para música con un toque más festivo (potenciando los bajos, pero manteniendo un buen balance en general), aunque se puede modificar al gusto de cada usuario con el ecualizador de la aplicación de acompañamiento.
Klipsch ha traído a sus altavoces para fiesta su seña identificativa, la tecnología de carga por bocina (horn-loaded), que se traduce en el uso de una bocina acústica delante del altavoz para acoplar mejor el movimiento del driver con el aire, aumentando la eficiencia. Con ello se consigue menor distorsión y mejor control de la dispersión.
Klipsch es una firma dedicada exclusivamente a la fabricación de equipos de audio profesional de alta fidelidad. Por ello, si el Vegas iba a tener un punto fuerte, sin duda se trataría del sonido
De esta forma, el Vegas hace uso de un tweeter de compresión horn-loaded de 1" junto a un woofer de 5.25". Esta combinación logra una respuesta de frecuencia de 49Hz a 20kHz y un nivel sonoro máximo de 95dB. En líneas generales, el sonido se mantiene nítido en las altas frecuencias, evitando la distorsión incluso a volúmenes elevados.
Hemos puesto a prueba el altavoz de Klipsch con diferentes estilos de música para comprobar su comportamiento y los resultados han sido muy satisfactorios, por ejemplo, al enfrentarse al álbum Yeezus de Kanye West y su sonido crudo, industrial y minimalista, marcado por los graves sintéticos, percusión metálica, y sintetizadores distorsionados. En el otro espectro completamente, la combinación de guitarras eléctricas con acústicas, percusión suave y otros arreglos clásicos de Spanish Leather de Guitarricadelafuente no ponen tanta presión sobre los bajos pero requieren de unos medios claros y buena separación de instrumentos, que el Vegas ha cumplido de sobra.
Como todo buen altavoz para fiestas que se precie, el Klipsch Vegas incluye una serie de luces RGB, tanto en el frontal (alrededor del horn y el woofer), como en los laterales (el logo de la firma retroiluminado) para poder acompañar a la música de un show de luces. Este incluye 5 modalidades con diferentes patrones de iluminación que se pueden ir seleccionando con la rueda del panel de control, o con la aplicación complementaria Klipsch Connect Plus.
El Vegas incluye 5 modalidades con diferentes patrones de iluminación que se pueden ir seleccionando con la rueda del panel de control, o con la aplicación complementaria Klipsch Connect Plus
Si optamos por mantener este show de luces activo en todo momento, podremos disfrutar de una sesión de escucha continua de hasta 8 horas. Por el contrario, si se mantiene desactivado, la autonomía asciende hasta las 12 horas de reproducción. El Klipsch Vegas cuenta con una batería de litio de 4400 mAh que se carga por completo en unas dos horas y media haciendo uso del cable incluido en la caja.
El altavoz es muy sencillo de utilizar y de conectar a nuestro dispositivo móvil gracias a que cuenta con Bluetooth 5.2, que ofrece una conexión estable y un rango decente de alcance. Si el usuario lo prefiere, también se puede reproducir música desde la entrada AUX de 3.5mm de la parte trasera. Todo el control se puede realizar desde el panel frontal del equipo, no es necesario instalar la aplicación, a no ser que se quiera una experiencia más personalizada, ya sea con las luces o el sonido mediante el ecualizador. Si se dispone de una segunda unidad u otros altavoces de Klipsch compatibles, se pueden enlazar para una conexión conjunta y su uso en estéreo con solo pulsar un botón del panel de control. Además, para quienes quieran instalarlos elevados, en la base hay un orificio para su fácil instalación en un poste.
Hay pocos peros que se le puedan poner a Klipsch tras su incursión en los altavoces para fiesta, ya que cumple con todos los básicos (efectos de sonido, show de luces, accesorios externos como micrófono, incluido en la caja además) y además, ha sabido trasladar su experiencia de años en la creación de sonido de alta calidad al Vegas.
Su precio de 350 euros se sitúa en la media de esta categoría de producto, por lo que sin duda es una alternativa a considerar gracias a su combinación de sonido potente y de calidad, diseño robusto y portabilidad gracias al asa superior.
Nota: 9