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Qué es La Cabina: el centro de innovación donde Telefónica diseña el futuro

Pilar Bernat | Lunes 23 de febrero de 2026

Hace tres años, Telefónica inauguró un espacio destinado a la transformación y la inspiración tecnológica: La Cabina. Ubicado en el corazón del Distrito Telefónica, este centro se consolida hoy como el punto de encuentro donde el operador muestra su músculo tecnológico más allá de la conectividad tradicional. Con un historial de más de 30.000 visitas y 5.000 clientes/empresas en su haber, La Cabina funciona como un laboratorio vivo de soluciones reales y prototipos futuristas y sí allí hay una cabina de teléfonos antigua que permite recordar uno de los elementos de mayor servicio que la compañía ha puesto a disposición de los ciudadanos a lo largo de su historia. Inspirador, cuando menos.



Para Guillermo Bataller, ingeniero con más de 14 años de experiencia en centros de demostración de Telefónica, el éxito de este espacio no reside solo en los 270 casos de uso disponibles, sino en la interacción humana. "Escuchamos al cliente; estos sitios, más allá de enseñar lo que tú tienes, sirven para escuchar lo que ellos dicen", explica Bataller. Esta retroalimentación ha permitido que La Cabina sea un ente vivo, capaz de adaptar sus demostraciones a la estrategia de la compañía y a las necesidades reales del mercado.


El espacio narra historias de uso práctico. Desde la gestión de una cosecha de fresas hasta la prevención de incendios con drones, o la humanización de la sanidad mediante inteligencia artificial. Durante el recorrido, queda patente que la red ya no es una simple tubería de datos, sino una infraestructura inteligente capaz de predecir, proteger y gestionar la vida digital de la sociedad.

La red como oráculo

Según datos compartidos por Bataller, el consumo de datos a nivel mundial crece a un ritmo del 25% interanual tras la pandemia. "Por la red viaja la vida digital de las personas, pero la vida digital es prácticamente todo lo que hacemos", señala el experto.

La conectividad 5G, por su parte, actúa como el gran habilitador de misiones críticas. En La Cabina se muestran "autopistas invisibles" para ese vuelo de drones teleoperados, garantizando la seguridad mediante la predictibilidad de la red. Bataller explica cómo estos dispositivos, que ya se utilizan para el transporte de órganos entre hospitales, evitan las "zonas rojas" de baja cobertura para asegurar el éxito de la misión.

La base de toda la propuesta de valor reside en la infraestructura. La red móvil actúa como un termómetro social y económico. Los datos agregados y anonimizados permiten inferir comportamientos con una precisión asombrosa.

Un ejemplo ilustrativo es la campaña de la fresa en Huelva. La red detecta el incremento de población flotante en la zona durante los meses de recolección. Esta información permite a las empresas de logística dimensionar sus flotas de camiones frigoríficos o predecir el volumen de la cosecha antes de que esta llegue al mercado.

Así mismo, en este espacio de innovación, Telefónica presenta conceptos como la observabilidad de la red y el proyecto Titan Connect. Por ejemplo, ante fenómenos meteorológicos adversos o crisis energéticas, el operador puede simular escenarios —gemelos digitales— para anticipar qué servicios críticos (hospitales, 112, departamentos de cobros) sufren riesgo de corte de suministro. El objetivo es claro: garantizar que la actividad empresarial y los servicios esenciales resistan ante lo imprevisto.

Ciberseguridad, de los deepfakes a la era cuántica

La inteligencia artificial (IA) ocupa un lugar central del proyecto, pero con un enfoque de doble filo: su potencial creativo y sus riesgos. En La Cabina se realizan demostraciones en tiempo real de deepfakes. Un sistema clona la voz y los labios de un ponente para hacerle hablar en alemán, euskera o gallego al instante. Sin embargo, la propia Telefónica desarrolla las herramientas para combatir el fraude.

A través de la red, la compañía puede certificar si una videollamada o una emisión proviene de una ubicación legítima o si su origen es la IA. Algoritmos específicos analizan micro-movimientos oculares, la secuencia de parpadeo o la posición de los hombros para alertar al usuario sobre la falsedad del contenido.

Mirando al futuro, la seguridad cuántica cobra protagonismo. Aunque los ordenadores cuánticos comerciales estables aún no son una realidad masiva, la amenaza de que estos equipos rompan el cifrado actual obliga a la "criptoagilidad". Telefónica ya implementa Quantum Safe Networks (redes seguras ante computación cuántica) y tarjetas SIM con algoritmos de cifrado post-cuántico para proteger infraestructuras críticas, como centrales nucleares o redes de suministros, frente a ataques futuros (la estrategia conocida como "hackear ahora, descifrar después").

Industria, retail y el hilo invisible

El sector del comercio minorista y la industria 4.0 encuentran en La Cabina soluciones tangibles. En el área de retail, las cámaras ya no solo graban por seguridad; ahora interpretan. Sin violar el RGPD y mediante esqueletización de la imagen (sin reconocimiento facial), los sensores analizan si un cliente duda ante un producto, si lo toca o si la cartelería digital capta su atención. Esto permite a las tiendas ajustar precios o disposición de productos en tiempo real.

Una de las innovaciones más llamativas es el hilo XID. Se trata de una etiqueta RFID miniaturizada al extremo (apenas 19 micras, similar a un pelo) que se inserta en el dobladillo de la ropa. Imperceptible al tacto y difícil de localizar para los ladrones, este hilo permite el control de stock, la lucha contra la falsificación y el cobro automático sin necesidad de pasar los productos por caja de uno en uno.

En la logística, la trazabilidad es absoluta. Sensores del tamaño de una tarjeta controlan la cadena de frío de vacunas o alimentos, con registro no solo de la ubicación, sino de la temperatura exacta en cada momento del viaje, desde la bodega de un avión hasta la entrega final.

Sanidad y accesibilidad

El tramo final de la visita apela a la sensibilidad social. La tecnología se pone al servicio de la salud y la inclusión.

  • Dermatología con IA: Una startup acelerada por Telefónica muestra cómo convertir un smartphone en una herramienta de triaje dermatológico. Ante la saturación de la atención primaria y las listas de espera, una foto analizada por IA ofrece un pre-diagnóstico de lunares y manchas, lo que reduce hasta un 30% las derivaciones innecesarias al especialista.
  • El "cencerro digital": Para el entorno rural, se han desarrollado dispositivos de Narrowband IoT para el ganado. Estos sensores monitorizan la actividad de las vacas, detectan partos inminentes o alertan si un animal se aleja de la manada, algo vital para la eficiencia de las explotaciones ganaderas extensivas.
  • Accesibilidad visual y vocal: Prototipos como "Tormis" ayudan a personas con discapacidad visual a encontrar objetos (como un extintor) mediante descripciones de audio del entorno. Aún más impactante es la combinación de lectores oculares con clonación de voz: personas que han perdido el habla (por ELA u otras enfermedades) pueden escribir con la mirada y que el sistema "hable" por ellos con su voz original sintética, en lugar de un tono robótico impersonal.

Con todo esto, La Cabina de Telefónica demuestra, tras sus tres años de actividad, que la innovación no reside solo en la tecnología de vanguardia, sino en su capacidad para resolver problemas reales. Desde predecir el tráfico de datos en un estadio de fútbol hasta devolver la voz a quien la perdió, el espacio confirma que la digitalización, bien aplicada, es ante todo humana.

Para Guillermo Bataller, La Cabina es la prueba de que cuando las piezas tecnológicas se combinan con lógica de negocio, se convierten en innovación real y considera que este es un espacio donde cada cliente configura su propio recorrido para descubrir cómo la digitalización puede llevar su negocio, y la sociedad, al próximo nivel.

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