El funcionamiento de TikTok ha cambiado cómo los creadores comparten y distribuyen su contenido, dependen en mayor medida de la inmediatez del contenido, de la alta retención en los tres primeros segundos y del tan complicado algoritmo de esta aplicación.
Por su parte, YouTube, en cierta medida, se rige de una forma similar, sobre todo si tenemos en cuenta el algoritmo y la retención, no obstante, y a pesar del intento de TikTok de acaparar el contenido horizontal y de mayor duración al integrar funciones como vídeos de hasta 60 minutos no ha sido suficiente para los creadores.
Según el último estudio de Metricool, en el último año las visualizaciones por vídeo en YouTube han crecido un 30 % y el volumen de publicaciones semanales un 25 %, mientras que el alcance de los Reels de Instagram ha caído un 35 %. La tendencia apunta a un desgaste del consumo ultracorto frente a un renovado interés por formatos más extensos.
La razón de un resurgimiento constante de YouTube responde a su capacidad de adaptación. Uno de los ejemplos es la integración de Shorts en su plataforma en una forma de competir en el terreno de TikTok e Instagram sin tener que renunciar a su esencia original.
Esta combinación híbrida convierte a la plataforma en un ecosistema más completo, donde conviven viralidad e identidad. En este sentido, el fenómeno actual no implica el abandono total de TikTok, sino una diversificación estratégica. Los creadores utilizan el formato corto como puerta de entrada y YouTube como espacio de consolidación.
Algunos ejemplos de esto son Ibai Llanos que ha decidido centrarse mucho más en YouTube tras 6 años de exclusividad en Twitch, o el caso también de Julen Hernández que, tras 5 años de parón en YouTube, ha decidido crear de nuevo contenido en su canal.
Se dibujan así dos grandes corrientes, por un lado aquellos creadores de contenido que vuelven a subir contenido en la plataforma tras parones de un tiempo bastante grande como aquellos otros que deciden dar el salto por primera vez a un plataforma enfocada a algo ligeramente distinto.
Uno de los puntos más importantes es el modelo económico que proporciona YouTube. La plataforma mantiene un sistema de reparto publicitario más consolidado y previsible, especialmente a través del programa de partners. Además, el formato largo facilita acuerdos de patrocinio integrados de manera más natural, con mayor margen creativo y mejor retorno para las marcas.
En España, YouTube se ha consolidado además como la tercera plataforma de streaming más vista en televisores, con 12,1 millones de espectadores únicos y un 10,8 % de cuota, solo por detrás de Netflix y Prime Video. A nivel global, la plataforma ha repartido más de 100.000 millones de dólares entre creadores en los últimos cuatro años, consolidando un modelo de monetización más estable y previsible frente a la volatilidad de otras redes.