“Estamos viendo cada vez más burocracia, más requisitos”, ha afirmado Hoettges durante la rueda de prensa posterior a la presentación de los resultados del cuarto trimestre del grupo alemán. “No encontramos ninguna respuesta”, advierte.
El directivo ha cuestionado el enfoque adoptado por Bruselas tras varios meses de presión por parte de los grandes operadores europeos, que solicitaban cambios estructurales en el marco normativo para reforzar la competitividad del sector frente a otros mercados.
En enero, la Comisión Europea presentó una revisión de las reglas sectoriales bajo el nombre de Digital Networks Act. La propuesta contempla, entre otras medidas, permitir a los operadores utilizar el espectro radioeléctrico por un periodo ilimitado. Según la Comisión, esta medida aumentaría la previsibilidad regulatoria y favorecería inversiones a largo plazo en infraestructuras digitales.
No obstante, el texto no incorpora una de las principales demandas de los operadores europeos: la introducción de una tasa obligatoria para las grandes plataformas tecnológicas estadounidenses, conocido popularmente como el fair share, en función del elevado volumen de tráfico que generan en las redes. En lugar de ello, la propuesta opta por un mecanismo de cooperación voluntaria entre operadores y plataformas.
Para Hoettges, este planteamiento resulta insuficiente. El directivo ha manifestado su escepticismo sobre la eficacia de un esquema voluntario y considera que la propuesta no responde a las necesidades estructurales del sector. Además, ha puesto en duda que la extensión ilimitada del espectro llegue a materializarse en los términos planteados, al describir la iniciativa como diseñada para ofrecer “un poco de esperanza” a la industria.
En la misma línea, Dominique Leroy, responsable del segmento europeo de Deutsche Telekom, ha calificado la propuesta de la Comisión como decepcionante. “Estamos muy decepcionados con la regulación en Europa”, ha señalado, aunque reconoce que la extensión del uso del espectro constituye el único aspecto positivo del texto, pero lamenta la ausencia de referencias a una tasa adicional para los grandes proveedores de servicios digitales.
Asimismo, ha defendido un modelo regulatorio basado en intervenciones ex post en lugar de controles ex ante. “Siempre hemos dicho que no queremos regulación ex ante, sino ex post”, subraya. Desde esta perspectiva, la compañía considera que un entorno menos intervencionista permitiría mayor flexibilidad operativa y facilitaría la adaptación a la evolución tecnológica.