La videovigilancia inteligente basada en inteligencia artificial está transformando la seguridad en obras y proyectos de infraestructuras en Europa. Según datos de BauWatch, compañía especializada en soluciones móviles de videovigilancia, estos sistemas ya han permitido evitar más de 113.000 intrusiones al año en diferentes proyectos del continente.
El avance llega en un contexto en el que la delincuencia en obras continúa aumentando. De acuerdo con el último Informe sobre el Crimen elaborado por la compañía, cerca del 58% de las empresas en España ha detectado un incremento de delitos en sus proyectos de construcción. BauWatch, que opera en Europa desde 2010 y ha protegido más de 44.000 proyectos en 11 países, analiza esta tendencia a partir de datos reales procedentes de obras activas.
Uno de los principales desafíos del sector es que los proyectos actuales son cada vez más temporales, cambiantes y, en muchos casos, ubicados en zonas remotas, como parques energéticos o infraestructuras alejadas de núcleos urbanos. Esto dificulta la protección mediante modelos tradicionales basados únicamente en vigilancia presencial.
Para responder a este reto, BauWatch utiliza torres de videovigilancia móviles equipadas con software de análisis de vídeo basado en inteligencia artificial. Estos sistemas son capaces de analizar millones de eventos y filtrar hasta el 99% de las falsas alarmas, uno de los principales problemas de los sistemas tradicionales de seguridad.
Además, el sistema combina la tecnología con verificación humana en tiempo real desde una Central Receptora de Alarmas. Cuando se detecta una intrusión, los operadores analizan la situación y pueden activar medidas de disuasión inmediata, como avisos por megafonía, para expulsar a los intrusos antes de que el incidente escale.
Gracias a este modelo, cada alerta verificada puede gestionarse en menos de un minuto, coordinando la respuesta con los equipos de seguridad o con las autoridades si es necesario.
Otro de los factores que está impulsando este tipo de soluciones es la falta de profesionales de seguridad en determinados entornos. En este sentido, la videovigilancia inteligente se presenta como una alternativa flexible que complementa el trabajo humano, especialmente en proyectos dispersos o en localizaciones remotas.
Este modelo ya está consolidado en varios mercados del norte de Europa y comienza a ganar presencia en España, donde las empresas buscan proteger proyectos cada vez más complejos sin incrementar de forma significativa los costes operativos.
Uno de los aspectos clave de estas soluciones es su capacidad de adaptación al ritmo de cada proyecto. Las torres de videovigilancia pueden instalarse en cuestión de minutos y reubicarse a medida que avanzan las obras, lo que permite proteger las zonas más críticas en cada fase.
En algunos casos, además, estos sistemas funcionan de forma completamente autónoma gracias a alimentación mediante energía solar. La gestión de la seguridad se centraliza a través de una aplicación que permite visualizar imágenes en directo, configurar alertas y coordinar múltiples proyectos desde una única interfaz.
El informe anual de criminalidad de BauWatch muestra que el impacto de los delitos en obras va mucho más allá del robo de materiales. En muchos casos, los incidentes afectan directamente al desarrollo de los proyectos.
Entre los principales datos del estudio destaca que el 75% de las empresas españolas considera que los delincuentes que actúan en obras son profesionales o altamente organizados. Además, el 39% de los proyectos ha sufrido retrasos debido a actividades delictivas, que en la mayoría de los casos se sitúan entre una y cuatro semanas.
A nivel europeo, la situación es similar. Cerca del 70% de los profesionales que trabajan en infraestructuras críticas afirma haber detectado un aumento de la delincuencia, especialmente en instalaciones situadas en zonas aisladas.
En este contexto, los expertos coinciden en que la seguridad en obra se ha convertido en un factor estructural que influye directamente en los plazos, los presupuestos y la eficiencia de los proyectos, lo que refuerza la necesidad de adoptar modelos de protección más inteligentes y adaptados a la realidad del sector.