El ensayo, realizado sobre el sistema de cable Bifrost, se basa en la transmisión de datos a 800 Gb/s sin necesidad de regeneración de señal en todo el trayecto, lo que supone un avance relevante en enlaces ópticos submarinos. Este tipo de transmisión punto a punto reduce la complejidad de la red y mejora la eficiencia operativa en rutas de larga distancia.
La prueba se ha realizado sobre un par de fibra del cable Bifrost, que conecta Singapur con la costa oeste de Estados Unidos a través de distintos nodos en Asia y el Pacífico. En este contexto, la distancia alcanzada establece un nuevo máximo para este tipo de tecnología en entornos submarinos.
Asimismo, la prueba ha permitido alcanzar una capacidad total de 18 Tb/s por par de fibra, con margen adicional de operación, lo que refuerza la viabilidad de escalar estas soluciones en redes comerciales.
El avance se apoya en la tecnología WaveLogic 6 Extreme de Ciena, una solución de óptica coherente diseñada para maximizar la capacidad de transmisión en redes de alta exigencia. Esta plataforma permite alcanzar velocidades de hasta 1,6 Tb/s por longitud de onda y optimizar el rendimiento mediante configuraciones programables.
Además, la tecnología introduce mejoras en eficiencia energética y uso del espacio. En concreto, reduce en torno a un 50% el consumo por bit y el espacio necesario en comparación con generaciones anteriores. También mejora la eficiencia espectral en aproximadamente un 15%, lo que permite aprovechar mejor la capacidad de las fibras existentes. Estas características resultan especialmente relevantes en estaciones de aterrizaje de cables submarinos, donde las limitaciones físicas y energéticas condicionan el despliegue de infraestructura.
El contexto de este avance tecnológico está marcado por el crecimiento del tráfico de datos asociado a la inteligencia artificial, los servicios cloud y las aplicaciones digitales avanzadas. Actualmente, la red global de conectividad se apoya en cerca de 600 cables submarinos, que constituyen la base de las comunicaciones internacionales. En este sentido, Meta busca reforzar su infraestructura para gestionar cargas de trabajo cada vez más intensivas, tanto en el entrenamiento de modelos de IA como en su despliegue a escala global. La necesidad de alta capacidad y baja latencia se convierte así en un requisito clave para este tipo de servicios.