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De la "PH" de Raphael a la IA médica: Philips celebra 100 años en España con presencia en el 90% de los grandes hospitales

Pilar Bernat | Miércoles 25 de marzo de 2026

El hotel Mandarin Oriental Ritz de Madrid acogió la conmemoración oficial del centenario de Philips en España, una celebración que sirvió para repasar cien años de evolución constante desde la llegada de la compañía al país en 1926 hasta su actual posición como referente en tecnología sanitaria, salud digital y cuidado personal. Bajo la conducción del periodista Roberto Brasero, el acto puso en valor una trayectoria que no solo ha marcado la historia de la empresa, sino que también ha acompañado la modernización de la sociedad española a lo largo de un siglo.



Durante el encuentro, Juan Sanabria, presidente de Philips Ibérica, compartió su estrecha vinculación con la compañía, a la que se incorporó hace tres décadas y lidera desde 2012; en su intervención, subrayó que, pese a la magnitud de los cambios tecnológicos vividos en estos cien años, "la esencia de la organización permanece intacta". Según destacó, el propósito de mejorar la vida de las personas a través de la innovación "sigue siendo el eje que da sentido a toda su actividad, reforzado por el compromiso, el talento y la vocación de servicio de sus profesionales.

De la electrónica de consumo a la salud tecnológica

Ese recorrido histórico comenzó en el terreno de la iluminación y la electrónica de consumo, pero pronto fue dando forma a una identidad basada en la capacidad de anticiparse a las necesidades de las personas. Algunos de sus productos más emblemáticos ilustran bien esa evolución; y es que, desde la popular radio Philips Chapel de los años 30, reconocida por su diseño modernista, hasta la linterna de dinamo concebida para ofrecer autonomía en situaciones de emergencia durante la Segunda Guerra Mundial, la empresa fue construyendo una relación de cercanía con los consumidores. Más tarde, en los años 60, Philipps revolucionó el cuidado personal con su icónica afeitadora en forma de huevo, un diseño que introdujo criterios de ergonomía bajo una idea que hoy sigue definiendo a la marca: que la tecnología debe adaptarse al usuario, y no al revés.

La huella de Philips en España también se proyectó sobre la cultura popular. La compañía forma parte de la memoria colectiva gracias a campañas tan recordadas como la de Carmen Sevilla y su célebre sintonía de la “familia feliz”. Incluso la trayectoria de Raphael guarda una conexión singular con la firma: el cantante adoptó la grafía “PH” en su nombre artístico tras sus inicios en Philips Records, con la intención de facilitar su proyección internacional en mercados donde esa combinación de letras se asocia al sonido de la efe.

En la actualidad, la relevancia de Philips se sustenta en cifras de gran impacto. La compañía destina más de 1.700 millones de euros al año a investigación y desarrollo, una inversión equivalente al 9% de sus ventas globales, lo que la sitúa entre las empresas de tecnología sanitaria con mayor esfuerzo inversor del sector. Este compromiso con la innovación se traduce en una presencia decisiva en el sistema sanitario español: sus soluciones están presentes en nueve de cada diez grandes hospitales del país y benefician cada año a 40 millones de ciudadanos en España, además de llegar a 2.000 millones de personas en todo el mundo.

Inteligencia artificial para humanizar la asistencia

Para Sanabria, el verdadero valor de esa inversión no reside únicamente en la dimensión económica, sino en su capacidad para ofrecer diagnósticos más precisos, tratamientos más eficaces y soluciones de cuidado personal que mejoran de forma tangible la vida de las personas. En esa misma línea, Miguel de Foronda, director general de Philips Ibérica, reivindicó durante el acto el papel activo de la compañía en la construcción del futuro de la innovación: “En Philips, si algo tenemos de diferente es que no nos hemos dedicado a visionar cuál iba a ser la innovación, sino que realmente la hemos diseñado y la hemos implantado”, afirmó.

De Foronda situó, además, el gran reto actual de la organización en la necesidad de profundizar en el ámbito de la salud y los estilos de vida para mejorar la gestión de los autocuidados en una sociedad marcada por el envejecimiento de la población; a su juicio, la transformación del sistema sanitario pasa por aprovechar el potencial de la inteligencia artificial y la salud digital para construir un modelo más accesible, eficiente y humano. En este sentido, insistió en que la tecnología debe servir para “devolver tiempo a los profesionales para que puedan dedicárselo a los pacientes”, reforzando así la dimensión asistencial frente a la carga operativa.

Actualmente, la ambición de la empresa pasa por aprovechar herramientas como la IA, la robótica, la imagen avanzada y la monitorización remota para facilitar diagnósticos menos invasivos, optimizar procesos clínicos y devolver tiempo de calidad a los profesionales sanitarios. El objetivo es claro: que médicos y enfermeros puedan dedicar más atención al paciente y menos a tareas mecánicas o administrativas. En esa visión, la tecnología no sustituye el factor humano, sino que lo refuerza.

De cara al futuro inmediato, el director general de Philips Ibérica subrayó también la transición hacia procedimientos médicos capaces de evitar métodos agresivos, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, gracias al apoyo de la robótica y la imagen avanzada. La meta, explicó, es consolidar un sistema sanitario “más resolutivo y sostenible”, al tiempo que se favorece una mayor autonomía de los ciudadanos en el cuidado de su bienestar desde el propio hogar.

Sostenibilidad, legado y nuevo siglo

Junto a la innovación, la sostenibilidad se ha convertido en otro de los pilares de la estrategia de Philips en su segundo siglo en España. Actualmente, el 86,9% de los ingresos de la filial ibérica procede de productos diseñados bajo criterios de ecodiseño y desempeño ambiental, mientras que una parte creciente de su actividad comercial está vinculada a modelos de economía circular. De Foronda destacó que esta visión supera el concepto tradicional de reciclaje y exige repensar el ciclo de vida completo de los productos: “diseñar mejor los productos desde el inicio, prolongar su vida útil” y garantizar una recogida responsable de los equipos al final de su uso. Esta lógica circular representa ya el 25,5% de las ventas en España.

Como parte de la celebración del centenario, la compañía ha presentado también un libro conmemorativo que recoge la evolución de la marca en España y pone el foco en las personas que han hecho posible este recorrido de cien años. La publicación actúa como testimonio de una historia compartida entre empleados, clientes, colaboradores y ciudadanos, y sirve además como punto de partida para una agenda institucional que incluirá un acto en el Museo del Prado y distintas iniciativas de voluntariado social.

Con esta conmemoración, Philips no solo reivindica el peso de su pasado, sino que proyecta una visión de futuro basada en la innovación responsable, la humanización de la tecnología y la mejora de la atención sanitaria. Desde sus sedes en ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Bilbao, la compañía inicia un nuevo capítulo con la voluntad de seguir siendo un aliado cercano para hospitales, profesionales sanitarios y hogares, reafirmando así un propósito que ha atravesado un siglo entero: mejorar la vida de las personas a través de una innovación con impacto real.

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