La medida, impulsada por el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, responde a la creciente presión sobre la numeración móvil derivada de la expansión del Internet de las Cosas (IoT) y busca mejorar la eficiencia del sistema.
La resolución establece cambios estructurales que impactan directamente en la arquitectura de numeración nacional, con especial foco en los servicios automatizados y en las comunicaciones basadas en IP. Asimismo, introduce un calendario de transición que pretende ordenar el ecosistema sin afectar a la continuidad de los servicios existentes.
El cambio más relevante afecta a los servicios Machine to Machine, es decir, aquellas comunicaciones de datos que se producen entre dispositivos de forma automática o con mínima intervención humana. Este tipo de servicios incluye aplicaciones como sensores agrícolas, sistemas de telemetría en automoción, dispositivos de control industrial o sistemas de alarma conectados.
A partir del 1 de julio de 2026, todos los nuevos servicios M2M deberán utilizar números de 13 dígitos que comiencen por el prefijo 59. De este modo, se elimina la posibilidad de asignar numeración móvil convencional a estos servicios, una práctica que se había extendido desde los inicios del IoT.
Los servicios M2M que hoy utilizan numeración móvil disponen hasta el 1 de enero de 2031 para adaptarse al nuevo esquema
En este sentido, el Gobierno fija también una fecha límite para la migración de los sistemas actuales. Los servicios M2M que hoy utilizan numeración móvil disponen hasta el 1 de enero de 2031 para adaptarse al nuevo esquema. Esta transición permitirá liberar aproximadamente tres millones de números móviles, un recurso cada vez más tensionado por el crecimiento del mercado de dispositivos conectados.
De este modo, la medida aborda uno de los principales retos del sector de telecomunicaciones: el riesgo de agotamiento prematuro de la numeración móvil. La proliferación de soluciones IoT ha multiplicado el número de dispositivos que requieren conectividad, lo que ha acelerado el consumo de este tipo de recursos.
En paralelo, el Ministerio ha aprobado una segunda resolución que afecta a los servicios vocales nómadas, es decir, aquellos que permiten realizar llamadas a través de redes IP sin vinculación a una ubicación física concreta. A partir de ahora, estos servicios únicamente podrán utilizar numeración que comience por el prefijo 51. Asimismo, se elimina la posibilidad de emplear numeración geográfica provincial, identificada por los códigos 8XY, que hasta ahora se utilizaban en determinados casos.
Esta decisión responde a la baja eficiencia detectada en el uso de este tipo de numeración, que se sitúa por debajo del 5%. Además, existía un riesgo creciente de agotamiento en determinadas provincias, lo que comprometía la disponibilidad de numeración para el servicio telefónico fijo convencional.
No obstante, la normativa contempla un periodo transitorio de seis meses durante el cual los operadores podrán mantener la numeración actual, siempre que cuenten con la aprobación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Ambas medidas tienen su origen en recomendaciones previas de la CNMC y se enmarcan en una estrategia más amplia orientada a optimizar el uso del Plan Nacional de Numeración Telefónica. En este sentido, el objetivo no solo pasa por evitar el agotamiento de recursos, sino también por mejorar la transparencia y la coherencia en la asignación de números.