La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos ha definido su postura frente a la inteligencia artificial en el cine y ha dejado claro dónde está el límite: los premios más relevantes, como interpretación y guión, seguirán reservados al trabajo humano. La organización ha confirmado que solo serán elegibles aquellas actuaciones realizadas “de forma demostrable por personas” y los guiones con autoría humana, marcando así una línea clara en un momento de transformación en la industria.
Este posicionamiento llega de cara a la 99ª edición de los Premios Óscar, prevista para 2027, y busca aclarar el papel que jugará la IA en las producciones cinematográficas. En concreto, la Academia ha señalado que, en el caso de las categorías de interpretación, solo se tendrán en cuenta los papeles acreditados oficialmente y que hayan sido interpretados por personas con su consentimiento.
En esta misma línea, los guiones deberán estar firmados por autores humanos para poder optar a premio. Además, la institución se reserva el derecho de investigar posibles usos de IA generativa en las películas. En este sentido, podrá solicitar información adicional si detecta indicios de que estas herramientas han intervenido en el proceso creativo, con el objetivo de evaluar el peso real de la autoría humana.
Sin embargo, la Academia no cierra la puerta al uso de la inteligencia artificial en el cine. De hecho, ha matizado que el empleo de estas herramientas no penaliza ni favorece directamente las opciones de una película. Lo que sí será determinante es el papel del creador: se valorará hasta qué punto el ser humano ha sido el núcleo del proceso creativo.
Con esta decisión, la Academia intenta equilibrar innovación y esencia artística. La IA podrá formar parte del proceso, pero el reconocimiento seguirá centrado en quienes están detrás de la historia.