La operación, denominada “Fake-Stake”, se ha saldado con la detención de cuatro personas, tres hombres y una mujer, acusadas de captar víctimas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería para convencerlas de invertir en plataformas fraudulentas de criptomonedas.
La investigación arrancó tras la denuncia de una mujer que aseguró haber invertido 416.000 euros en una supuesta plataforma de inversión atraída por promesas de alta rentabilidad. El problema apareció cuando intentó recuperar el dinero y descubrió que era imposible acceder a los fondos.
El grupo utilizaba la técnica “Pig Butchering”, que consiste en generar una relación de confianza con las víctimas durante semanas o incluso meses antes de convencerlas para realizar inversiones
Según explica la Guardia Civil, el grupo utilizaba la técnica conocida como “Pig Butchering”, un método de estafa digital cada vez más frecuente en el ecosistema cripto. El procedimiento consiste en generar una relación de confianza con las víctimas durante semanas o incluso meses antes de convencerlas para realizar inversiones. Los contactos se producían principalmente a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería. Una vez obtenida la confianza de la víctima, los estafadores dirigían las inversiones hacia plataformas falsas de criptomonedas diseñadas para aparentar legitimidad.
Además, la organización empleaba contratos inteligentes manipulados. Estos programas informáticos, basados en tecnología blockchain, permitían que las víctimas concedieran permisos sin saberlo al interactuar con determinadas operaciones. De este modo, los delincuentes podían vaciar automáticamente los fondos digitales almacenados en las carteras de criptomonedas.
La investigación técnica y financiera ha permitido detectar movimientos sospechosos vinculados a activos digitales y reconstruir parte de la estructura tecnológica utilizada por el grupo.
Las pesquisas han destapado además una organización criminal perfectamente estructurada y con funciones muy diferenciadas. Según los investigadores, existía una dirección técnica encargada de crear las plataformas fraudulentas y controlar las carteras finales donde terminaba el dinero.
Asimismo, la trama disponía de una red logística centrada en gestionar cuentas bancarias y movimientos iniciales de capital. Paralelamente, otros colaboradores se encargaban de dificultar el rastreo de fondos mediante operaciones fragmentadas y transferencias a través de entidades financieras digitales.
Los detenidos empleaban una red compuesta por más de 140 cuentas bancarias, muchas de ellas todavía activas, además de sociedades mercantiles sin actividad económica real
La Guardia Civil destaca además que la estructura estaba apoyada en vínculos familiares, algo habitual en organizaciones especializadas en blanqueo de capitales y fraude tecnológico. Asimismo, los detenidos empleaban una red compuesta por más de 140 cuentas bancarias, muchas de ellas todavía activas, además de sociedades mercantiles sin actividad económica real utilizadas para ocultar el origen ilícito del dinero.
El capital se fragmentaba continuamente y se movía entre distintos canales financieros para dificultar el seguimiento de las operaciones y evitar el rastreo policial.
Durante el registro efectuado en una vivienda de Vitoria-Gasteiz, los agentes han intervenido 30 tarjetas bancarias de distintas entidades, documentación financiera, dispositivos con carteras de criptomonedas y claves de acceso, además de una “billetera fría”, utilizada para almacenar activos digitales fuera de internet y reforzar su ocultación. También se ha localizado documentación vinculada a las estafas y un vehículo utilizado por la organización.
La investigación ha contado con la participación de la Unidad de Seguridad Ciudadana, el Servicio Cinológico, el Equipo @ y la Policía Judicial de la Guardia Civil. Los detenidos ya están a disposición judicial ante la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Getxo y el juez ha decretado el ingreso en prisión del presunto cabecilla de la trama, que además contaba con antecedentes relacionados con inversiones financieras y actuaciones similares previas, aunque la Guardia Civil mantiene abierta la operación y no descarta la aparición de nuevas víctimas en otras provincias españolas, ya que existen indicios de afectados fuera del País Vasco.