El cambio afecta especialmente a usuarios que residen en zonas rurales o áreas con escasa cobertura de fibra y redes móviles, un segmento donde Starlink ha conseguido posicionarse como una alternativa prácticamente sin competencia real. La compañía justifica el incremento por el aumento de costes operativos y por la necesidad de reforzar capacidad y cobertura ante el crecimiento de la demanda. La actualización deja prácticamente intacta únicamente la tarifa de entrada, mientras el resto de opciones experimenta nuevos incrementos.
La compañía ha comenzado a comunicar los cambios mediante correos electrónicos enviados a clientes actuales. En ese mensaje, Starlink señala que "está aumentando rápidamente la capacidad de la red, ampliando la cobertura y mejorando la confiabilidad para ofrecer una conectividad más rápida y consistente". El operador añade además que "la fuerte demanda de Starlink refleja el valor que los clientes siguen viendo en el servicio".
La modificación llega después del reajuste realizado en marzo, cuando Starlink pasó de dos tarifas residenciales a una estructura compuesta por tres modalidades diferentes.
La opción Residencial 100 mantiene su precio actual de 29 euros mensuales e incluye velocidades estimadas entre 80 y 100 Mb/s de descarga y entre 15 y 35 Mb/s de subida.
Sin embargo, la tarifa Residencial 200 pasa a costar 45 euros al mes, frente a los 39 euros anteriores, con velocidades situadas entre 140 y 200 Mb/s de descarga y entre 15 y 35 Mb/s de subida.
El incremento más importante aparece en Residencial Max, que eleva su precio hasta los 65 euros mensuales, y ofrece velocidades superiores a 400 Mb/s priorizadas junto a tasas de subida de entre 20 y 40 Mb/s. Esto supone una subida de seis euros, pero para algunos usuarios que suman las modificaciones de marzo supondrá aumentos acumulados de hasta 15 euros mensuales, lo que supone un 67% más respecto a principios de año.
La actualización de precios no afecta únicamente a las tarifas principales. Starlink también modifica el denominado modo de espera, una opción diseñada para clientes que utilizan la conexión de forma ocasional y desean mantener el servicio activo con prestaciones reducidas. Hasta ahora esta modalidad tenía un coste de cinco euros mensuales y ahora se duplica pasando a costar diez euros.