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España moviliza 12.250 millones en microchips para impulsar la movilidad inteligente en Europa

Federica Estrella | Jueves 11 de junio de 2026

España cuenta con una oportunidad clara para posicionarse como uno de los referentes europeos en movilidad inteligente. Así lo recoge el whitepaper Tecnologías para la movilidad en España, elaborado por la Comisión de Vehículo Conectado y Movilidad Sostenible de AMETIC, que sitúa al país en un momento decisivo para pasar de los proyectos piloto a una estrategia de escala nacional.



El informe parte de una idea sencilla, pero bastante potente: España ya tiene una base industrial consolidada, un ecosistema tecnológico activo, casos de uso en marcha y un nuevo marco regulatorio con la Ley de Movilidad Sostenible. A ello se suma el impulso del PERTE Chip, que movilizará más de 12.250 millones de euros hasta 2027 para reforzar el ecosistema español de microchips, una pieza clave para el vehículo conectado, la inteligencia artificial y la movilidad del futuro.

Por su parte, Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC, ha señalado que la movilidad del futuro será esencialmente digital. Según ha explicado, la creación de valor ya se está desplazando hacia el software, los datos y las plataformas, por lo que los países que no puedan competir en ese terreno quedarán relegados. En este sentido, ha defendido que España tiene una oportunidad real de liderar en Europa porque la industria, la tecnología y los casos de uso ya existen.

El informe subraya que España no parte de cero. De hecho, distintas ciudades y territorios ya han puesto en marcha proyectos de movilidad conectada, automatizada y basada en datos. En Galicia, el corredor ITS SISCOGA prueba servicios cooperativos de vehículo conectado y maniobras autónomas en condiciones reales. En el País Vasco, el Basque Connected Corridor funciona como banco de pruebas para conducción autónoma y percepción colaborativa.

También destacan iniciativas más concretas dentro del transporte urbano. En Donostia-San Sebastián, el operador DBUS ha diseñado un piloto para transmitir vídeo en tiempo real desde la flota urbana mediante conectividad 5G. En Vizcaya, el sistema de peaje Satelise, desarrollado por Cintra con GMV como socio tecnológico, utiliza posicionamiento satelital y reconocimiento de matrículas para eliminar los pórticos físicos y avanzar hacia un modelo de cobro en flujo libre.

En el ámbito urbano, Madrid aparece como uno de los principales polos de innovación con su estrategia Madrid 360, que incorpora predicción de tráfico mediante inteligencia artificial. Además, el proyecto europeo DUET, desarrollado en Las Rozas, utiliza gemelos digitales para modelar infraestructuras urbanas y anticipar su comportamiento. Por su parte, Barcelona impulsa, a través de la Autoridad del Transporte Metropolitano, el proyecto deployEMDS, centrado en la gobernanza de datos multioperador para el transporte público regional.

Otras ciudades como Valencia, Santander y Vitoria-Gasteiz también avanzan en iniciativas de datos abiertos de movilidad y espacios de datos entre operadores. Esta red de proyectos demuestra que la movilidad inteligente ya se está desplegando sobre el terreno, aunque el gran reto ahora sea conectar todas estas capacidades y convertirlas en un modelo exportable.

El ecosistema español también se apoya en centros de investigación y validación. Entidades como CTAG, referente europeo en estandarización de gemelos digitales para automoción, o IDIADA, permiten conectar los desarrollos industriales con entornos virtuales de prueba. Esto ayuda a acelerar los ciclos de validación, reducir riesgos y preparar mejor los despliegues reales.

En paralelo, el PERTE Chip busca reforzar uno de los componentes más estratégicos de esta transformación: los semiconductores. El informe menciona proyectos como la planta de semiconductores fotónicos SPARC Foundry en Vigo o la nueva fábrica avanzada de Diamond Foundry y SETT en Cáceres. Estas iniciativas son relevantes porque el vehículo del futuro dependerá cada vez más de sensores, procesamiento de datos, conectividad y capacidad de computación integrada.

Sin embargo, AMETIC advierte de que el liderazgo no llegará solo por acumulación de pilotos. España necesita una agenda de país que permita escalar estos proyectos y convertirlos en una ventaja competitiva. Para ello, el informe identifica dos condiciones especialmente importantes: la gobernanza del dato y la ciberseguridad.

La primera tiene que ver con la capacidad de ordenar y compartir información. Los vehículos conectados pueden generar hasta 25 GB de datos por hora, pero Europa sigue arrastrando un problema de fragmentación, con datos repartidos en silos incompatibles. La nueva Ley de Movilidad Sostenible da un paso en esta dirección al definir el Espacio de Datos Integrado de Movilidad, una plataforma unificada para el intercambio de datos de transporte.

Este punto resulta especialmente urgente porque los proyectos de espacios de datos cofinanciados por NextGenerationEU alcanzan un hito crítico de financiación a mediados de junio de 2026. Según AMETIC, será necesario articular fórmulas de continuidad público-privada para no perder lo ya construido y evitar que las grandes tecnológicas no europeas ocupen el vacío.

La segunda gran condición es la seguridad. Según datos de ENISA, el sector de la movilidad ya es el segundo más ciberatacado en Europa, con un 7,5% de los ataques, tres puntos por encima del sector financiero. A medida que los vehículos, las infraestructuras y los servicios urbanos ganan conectividad, también aumenta la superficie de exposición. Por eso, el informe insiste en que la ciberseguridad debe incorporarse desde el diseño y no como una capa añadida al final.

Hortigüela ha destacado que el sector digital español puede actuar como puente entre industria y administraciones, impulsar proyectos tractores y contribuir a definir los estándares que marcarán la movilidad europea. Además, ha defendido que convertir la movilidad en un motor de crecimiento y liderazgo tecnológico dependerá de combinar inversión, regulación inteligente y colaboración público-privada efectiva.

Con estos datos, AMETIC dibuja un escenario de oportunidad, pero también de urgencia. España ya tiene proyectos, talento, industria y financiación sobre la mesa. Ahora necesita conectar esas piezas, escalar lo que funciona y proteger la infraestructura digital que sostendrá la movilidad del futuro. La carrera europea por el vehículo conectado, los datos y la movilidad inteligente ya ha empezado, y España quiere llegar a ella en posición de liderazgo.

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