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Suandco se alía con Lexroom para llevar la IA fiable al derecho laboral

María Garí | Jueves 09 de julio de 2026

El mercado de la legaltech acariciará los 21.400 millones de dólares en 2032, impulsado por la necesidad de herramientas de alta fidelidad que erradiquen las alucinaciones algorítmicas en la práctica jurídica. Ante esta perspectiva el histórico bufete madrileño Suandco integra el motor de Lexroom y define la tecnología no como un sustituto del letrado, sino como un agente cognitivo de alta velocidad supeditado al último dictamen del criterio humano.



La adopción de la inteligencia artificial en el sector legal ha dejado de ser una promesa de eficiencia metodológica para convertirse en un imperativo de competitividad y rigor técnico. En este escenario de transformación, Suandco —despacho madrileño fundado en 1951 y especializado en las disciplinas tributaria y laboral— ha sellado una alianza estratégica con Lexroom, legaltech europea centrada en la IA jurídica. El objetivo de esta sinergia es el codesarrollo de una plataforma de Inteligencia artificial especializada en derecho del trabajo y diseñada, según explican desde la tecnológica, bajo estrictos parámetros de trazabilidad, seguridad y transparencia para la práctica del.

Según las proyecciones de la firma de análisis Custom Market Insights (CMI), el mercado global de la legaltech —que en 2022 se cifró en 9.800 millones de dólares— escalará hasta los 21.400 millones de dólares en 2032, espoleado por una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 8,5%. Esta expansión no solo mide el volumen de inversión, sino la urgencia de despachos y asesorías jurídicas corporativas por incorporar herramientas que optimicen la rentabilidad sin comprometer la seguridad jurídica.

Suandco y Lexroom codesarrollan una plataforma de IA especializada en derecho laboral, concebida para ofrecer respuestas trazables, seguras y supervisadas por el criterio experto del abogado

El dividendo operativo, más allá del ahorro de tiempo

Para Suandco, la incorporación de esta tecnología se traduce en un salto cualitativo en la gestión de sus activos más valiosos: el tiempo y la precisión. "En Lexroom hemos encontrado una solución que nos aporta la confianza, la certidumbre y los resultados que exigíamos. Su capacidad de respuesta es quirúrgica ante las consultas complejas de nuestros clientes", asegura Celia Moreno, socia de la firma madrileña.

Moreno esboza, además, un impacto de doble dirección en la cuenta de resultados: "No solo optimizamos los flujos internos y ganamos agilidad en cada proceso, sino que elevamos de forma directa nuestra capacidad de facturación. Liberar esas horas de búsqueda documental nos permite asumir un mayor volumen de asuntos y dar cobertura a más clientes, manteniendo intacto nuestro estándar de calidad".

En el día a día de la práctica laboralista, donde la dispersión normativa y la constante actualización jurisprudencial penalizan la lentitud, la herramienta actúa como un acelerador analítico. "Procesos que históricamente exigían jornadas enteras de lectura y cotejo de sentencias hoy se dirimen en minutos", apunta Raquel Claure, también socia de Suandco. "Desde consultas complejas sobre el Estatuto de los Trabajadores o la jurisprudencia de despidos, hasta la interpretación y comparativa de tablas salariales, complementos de incapacidad temporal o jornadas de convenio; la plataforma ofrece respuestas estructuradas casi de inmediato".

Curar la información antes de entrenar la máquina

El núcleo diferencial de la propuesta de Lexroom frente a los modelos de lenguaje genéricos radica en su arquitectura de datos y en su metodología de entrenamiento, un proceso que trasciende la mera automatización.

El mercado legaltech crecerá hasta los 21.400 millones de dólares en 2032, impulsado por la demanda de herramientas capaces de aumentar la precisión, reducir tiempos de análisis y minimizar errores en la práctica jurídica.

Ugo Piras, legal engineer de Lexroom y responsable del desarrollo y despliegue de los módulos, detalla el rigor del proceso: "Una IA jurídica fiable no surge de conectar un modelo de lenguaje de propósito general a un corpus legal genérico. Nuestro método comienza en el extremo opuesto: partimos del criterio de abogados expertos que definen y validan la corrección jurídica de las respuestas. Sobre esa base, nuestros ingenieros de datos estructuran y curan las fuentes autorizadas (legislación, jurisprudencia y doctrina de la administración), para que finalmente los ingenieros de IA calibren y ajusten los modelos hasta alcanzar el umbral de precisión exigido en los tribunales".

Este nivel de especificidad técnica requiere un músculo financiero robusto, por lo que conviene recordar que Lexroom consolidó su posición en el mercado el pasado mes de mayo, tras cerrar una ronda de financiación de 50 millones de dólares, liderada por el fondo internacional Left Lane Capital y respaldada por firmas de capital de riesgo de primer orden como Base10 Partners, Eurazeo y Acurio Ventures.

"Nuestra arquitectura está diseñada para actuar en simbiosis con las firmas líderes de cada especialidad", subraya Miguel Melgarejo, country manager de Lexroom en España. "Cada respuesta generada por la plataforma es completamente traceable y viene referenciada con sus fuentes doctrinales u oficiales correspondientes. El abogado nunca trabaja sobre una caja negra; siempre tiene el control para verificar el origen normativo de la propuesta".

"La clave radica en concebir la IA como un asistente de altísimo rendimiento, nunca como un sustituto. El criterio analítico, la empatía y la responsabilidad final del dictamen seguirán perteneciendo, de manera inequívoca, al abogado", concluyen desde el bufete madrileño. La IA no dicta sentencia; dota a los juristas de las herramientas necesarias para trabajar con un menor margen de error.

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