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Azora impulsa Volta con Nvidia y Michael Dell en una apuesta de 2.400 millones por la IA

Antonio Rodríguez | Miércoles 05 de agosto de 2026
La gestora española Azora ha reforzado su apuesta por este mercado con la ampliación de capital de Volta, una compañía especializada en infraestructuras de computación para IA que acaba de incorporar como accionistas a Nvidia, el family office de Michael Dell y las firmas de capital riesgo Andreessen Horowitz y Altimeter.

La operación eleva la valoración de la empresa hasta los 2.400 millones de dólares y consolida una estrategia centrada en los activos que soportan la nueva generación de modelos de inteligencia artificial.

Volta nació a finales de 2025 con capital semilla de Azora y está dirigida por Ricard Boada y Sofía Gumuzio, ambos procedentes de Brookfield, donde participaron durante los últimos años en inversiones vinculadas a plataformas de inteligencia artificial. Tras esta ronda de financiación de 300 millones de dólares, Azora y el equipo fundador mantienen la condición de principales accionistas de la compañía.

La gestora ya había impulsado Quetta, especializada en centros de datos edge, y posteriormente Tillion, enfocada en infraestructuras para hiperescala

La nueva inversión supone un paso más dentro de la estrategia digital de Azora. La gestora ya había impulsado Quetta, especializada en centros de datos edge, y posteriormente Tillion, enfocada en infraestructuras para hiperescala. Ahora amplía su presencia hacia un segmento considerado estratégico: las unidades de procesamiento gráfico (GPU), los chips utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.

El objetivo de Volta consiste en financiar, desplegar y operar estas infraestructuras como un activo esencial para la economía digital. La compañía pretende convertir la capacidad de computación en un servicio comparable a otras infraestructuras básicas, como las redes eléctricas o las telecomunicaciones.

En este sentido, Santiago Olivares, socio de Azora y responsable de Infraestructuras, explica que "llevamos años construyendo una plataforma de inversión en infraestructura digital a través de centros de datos e infraestructuras eléctricas. La evolución natural de esa estrategia es incorporar los activos que hoy hacen posible la inteligencia artificial". Asimismo, añade que "las GPU, cuando se estructuran bajo contratos a largo plazo con clientes de primer nivel, reúnen las características que buscamos como inversores en infraestructuras: activos esenciales, elevada demanda y flujos de caja estables y predecibles".

Primer proyecto de 5.000 millones de dólares en Noruega

Paralelamente a la entrada de los nuevos inversores, Volta ha asegurado su primer gran contrato internacional. La empresa desarrollará una infraestructura de 133 megavatios en Noruega equipada con los sistemas Nvidia Vera Rubin de última generación cuya capacidad de cálculo estará destinada a Anthropic mediante un contrato de largo plazo.

El proyecto requerirá una inversión cercana a los 5.000 millones de dólares y constituye el primero de una cartera con la que Volta aspira a superar un gigavatio de capacidad instalada en Europa y Norteamérica en los próximos años. Para ello utilizará la plataforma DSX de Nvidia, orientada al diseño y operación de centros de datos y fábricas de inteligencia artificial de alta eficiencia.

Además del negocio vinculado a las GPU, Volta persigue convertirse en una plataforma integral de infraestructura para IA

Además del negocio vinculado a las GPU, Volta persigue convertirse en una plataforma integral de infraestructura para IA. Su actividad abarcará desde el desarrollo de suelo para centros de datos hasta la financiación, explotación y prestación de servicios de computación en la nube. En esa línea, la compañía adquirió a comienzos de año la tecnología de Genesis Cloud para ampliar sus capacidades de servicios de IA.

La operación también refuerza la posición de Azora dentro del creciente mercado europeo de infraestructuras digitales. Fundada en Madrid en 2003, la gestora administra alrededor de 17.000 millones de euros en activos y amplía ahora su presencia en un segmento considerado estratégico para el desarrollo de la inteligencia artificial, donde la disponibilidad de capacidad de computación y de chips avanzados se ha convertido en uno de los principales factores de competitividad tecnológica.

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