Hay algo especialmente curioso en la llegada del iPhone Duo, durante años, Samsung, Huawei, Motorola y otros fabricantes han dedicado enormes esfuerzos a intentar convencer al mercado de que los teléfonos plegables no eran una moda pasajera. Han probado formatos, tamaños, bisagras, materiales y todo tipo de soluciones para conseguir que un dispositivo que hace no tanto parecía sacado de una película de ciencia ficción terminará siendo algo relativamente cotidiano. Y ahora, en 2026, llega Apple.
La compañía, que durante años había observado desde la barrera cómo sus competidores experimentaban con los plegables, ha decidido que ha llegado el momento de entrar en este mercado. Lo hace, además, con una de esas estrategias que tan bien conoce, no ser la primera, pero sí intentar ser la que consiga que el producto llegue a un público mucho más amplio.
Para entender por qué el lanzamiento del iPhone Duo es importante hay que mirar hacia atrás, Samsung lleva años apostando por los plegables y ha convertido sus Galaxy Z Fold y Z Flip en productos reconocibles incluso fuera del público tecnológico. Huawei ha explorado diseños cada vez más delgados y diferentes, mientras que Motorola ha conseguido que el formato tipo concha tenga una personalidad propia con sus Razr.
Todos ellos han tenido que enfrentarse a problemas que Apple ahora puede estudiar desde una posición privilegiada, los primeros plegables eran gruesos, pesados y tenían bisagras que generaban dudas sobre su durabilidad. Las pantallas flexibles no ofrecían la misma sensación que las convencionales y el software necesitaba adaptarse a formatos que hasta entonces no existían en el mercado de masas. A todo eso había que sumar precios elevados y una pregunta que todavía hoy sigue siendo válida, ¿por qué necesita alguien que su teléfono se abra?
La industria ha ido respondiendo poco a poco a cada una de esas cuestiones, de hecho, los plegables actuales son mucho más finos y resistentes, las bisagras han evolucionado considerablemente, las pantallas ofrecen mejores prestaciones y Android se ha adaptado progresivamente a estos formatos. El mercado sigue siendo pequeño frente al de los smartphones tradicionales, pero ya no estamos ante un experimento.
Según datos de Counterpoint, los plegables todavía representan menos del 5% del mercado mundial de smartphones, pero su presencia y conocimiento entre los consumidores es muy superior a la de hace unos años. Ese es precisamente el escenario que Apple estaba esperando, la compañía no ha tenido que convencer al mercado de que un teléfono puede plegarse.
El resultado es el iPhone Duo, el primer plegable de la historia de Apple y también uno de los productos más llamativos que ha presentado la compañía en los últimos años. Cerrado, ofrece una pantalla exterior de 5,4 pulgadas; abierto, se transforma en un dispositivo con un panel interior de 7,6 pulgadas, convirtiéndose en el iPhone con mayor superficie de pantalla de la historia.
Apple también ha puesto mucho énfasis en el diseño, haciendo uso de titanio y Ceramic Shield, incorpora una nueva bisagra y con resistencia IP68. La compañía asegura que ha trabajado especialmente en la durabilidad del sistema de plegado y en conseguir que el dispositivo sea lo más fino posible cuando está abierto.
Y aquí aparece una de las características más reconocibles de Apple, esa sensación de que el producto no es simplemente una demostración tecnológica, sino un objeto diseñado para resultar atractivo desde el primer momento. El iPhone Duo es espectacular, impresiona de primeras, no necesariamente porque haga algo que ningún otro fabricante haya conseguido antes, sino porque Apple ha conseguido empaquetar todo lo que el mercado de los plegables lleva años desarrollando en un producto que visualmente encaja perfectamente dentro de la familia iPhone.
La otra característica que deja clara la estrategia de Apple es su precio. El iPhone Duo parte en España de 2.339 euros con 256 GB de almacenamiento y llega hasta los 3.839 euros en la configuración de 2 TB, estará disponible a partir del 23 de octubre, con las reservas abiertas desde el 16 de octubre.
No es barato, ni pretende serlo, de hecho, es difícil imaginar que Apple hubiera decidido entrar en el mercado de los plegables intentando competir por precio. La compañía no suele jugar esa partida, su estrategia consiste en situarse en la parte alta del mercado y justificar el precio a través del diseño, la experiencia de usuario, el ecosistema y la percepción de calidad. Es exactamente lo que ha hecho con el iPhone durante años y lo que también hizo con productos como el Apple Watch o los AirPods.
La cuestión no es si existe un plegable más barato, evidentemente, los hay, la cuestión es si hay suficientes usuarios dispuestos a pagar más por un plegable que tenga el logo de Apple y que funcione como una pieza más de todo su ecosistema.
En realidad, el iPhone Duo permite recuperar una discusión que lleva décadas acompañando a Apple, la compañía rara vez necesita ser la primera para terminar siendo una de las más importantes. El iPhone no fue el primer smartphone, el Apple Watch no fue el primer reloj inteligente, los AirPods tampoco fueron los primeros auriculares inalámbricos. Apple Silicon no fue la primera plataforma basada en ARM para ordenadores. Lo que Apple suele hacer es esperar, esperar a que una tecnología madure, observar cómo responde el mercado, identificar qué problemas tienen los productos existentes y después intentar presentar una versión propia en la que todos esos elementos encajen dentro de su ecosistema.
Con el iPhone Duo la situación es especialmente evidente, Samsung, Huawei y Motorola llevan años haciendo el trabajo de laboratorio que Apple no necesitaba repetir. Han convencido a los usuarios más tecnológicos, han demostrado que existen diferentes formatos y han asumido el riesgo de desarrollar una categoría que todavía tenía demasiadas incógnitas.
Porque el Duo no tiene sentido si lo analizamos solamente como una pieza de hardware, el atractivo está en lo que ocurre cuando esa pantalla se integra dentro del ecosistema de Apple. La compañía ha adaptado iOS al formato plegable para aprovechar el espacio adicional y ofrecer nuevas posibilidades de multitarea y distribución de aplicaciones. También ha diseñado el sistema para que la transición entre la pantalla exterior y la interior resulte natural y para que el contenido pueda aprovechar las dimensiones del panel de 7,6 pulgadas.
Eso es importante porque uno de los grandes retos de los plegables nunca ha sido exclusivamente la ingeniería, conseguir que una pantalla se doble es complicado, pero conseguir que el software entienda qué hacer con ella es otra historia. Apple tiene aquí una ventaja enorme, controla el hardware, controla el sistema operativo y controla buena parte de las aplicaciones y servicios que utiliza su comunidad de usuarios. Esto hace que Apple no esté vendiendo simplemente un teléfono que se dobla.
El gran interrogante ahora no es si el iPhone Duo es capaz de competir técnicamente con los plegables de Samsung o Huawei, lo interesante es saber qué ocurrirá cuando Apple coloque su propio plegable delante de millones de usuarios que hasta ahora nunca se habían planteado comprar uno. Durante años, los fabricantes de plegables han tenido que convencer al consumidor de que necesitaba un teléfono de este tipo, han tenido que explicar sus ventajas, justificar su precio y conseguir que la gente aceptara determinadas concesiones.
Apple tiene una situación completamente diferente, no necesita vender el concepto de iPhone, el concepto ya está completamente consolidado. Solo tiene que convencer al usuario de que quizá quiera un iPhone que pueda abrirse y para conseguirlo tiene a su disposición una de las marcas más reconocibles del planeta y un ecosistema en el que ya están integrados el teléfono, el reloj, los auriculares, el ordenador, la tablet, los servicios y las aplicaciones..
Hay algo que también merece la pena reconocer, Apple ha tenido la suerte de poder esperar, hace cinco años, un plegable todavía podía parecer un experimento. Hoy la categoría tiene suficientes generaciones a sus espaldas como para que los problemas más evidentes estén mucho más controlados. La tecnología de las pantallas flexibles ha avanzado, las bisagras son más sofisticadas y los consumidores conocen mejor las ventajas y limitaciones del formato.
Eso permite que Apple llegue en un momento en el que la categoría está preparada para dar el siguiente salto, no necesariamente porque el mercado de los plegables vaya a explotar de repente, sino porque ahora existe una posibilidad real de que deje de ser una categoría reservada a los entusiastas de la tecnología. Y eso es exactamente lo que Apple sabe hacer.
Por supuesto, sería absurdo ignorar el precio, más de 2.300 euros convierten al iPhone Duo en un producto al alcance de una minoría y lo sitúan claramente como un dispositivo premium. Pero quizá sea precisamente ahí donde reside parte de su atractivo, Apple no ha intentado esconder que el Duo es un producto exclusivo. Lo ha convertido en una pieza de diseño, en una demostración de ingeniería y en un producto que busca generar deseo. El objetivo no parece ser que todo el mundo compre un plegable, sino que cuando alguien piense en un plegable piense también en Apple, es una estrategia muy diferente a intentar conquistar el mercado por volumen.
El iPhone Duo llega, por tanto, en un momento especialmente interesante, Apple ha esperado mientras sus competidores construían el mercado y ahora tiene la oportunidad de utilizar su enorme base de usuarios para acelerar la adopción de una categoría que todavía representa una parte pequeña del mercado global.
El riesgo es evidente, el precio es muy elevado y el formato sigue teniendo limitaciones físicas que ninguna marca puede eliminar por completo. Una pantalla plegable, por mucho que avance la tecnología, sigue siendo más compleja que una pantalla convencional, hay más componentes, más posibilidades de fallo y un coste de fabricación mayor.
Pero Apple parece haber decidido que merece la pena asumir ese riesgo, porque si consigue que el Duo funcione, el impacto no se limitará a las ventas de un nuevo iPhone. Podría cambiar la percepción que el gran público tiene sobre los plegables y ahí es donde Samsung, Huawei y Motorola deberían prestar especial atención, ellos llevan años construyendo esta categoría y Apple acaba de llegar. Pero Apple tiene algo que ellos no han tenido durante todo este tiempo, una base gigantesca de usuarios que ya confían en la compañía y que podrían estar dispuestos a dar el salto simplemente porque ahora existe un iPhone que se pliega.
El iPhone Duo no es el teléfono que ha inventado los plegables, tampoco es el producto que demuestra que Apple ha descubierto una tecnología desconocida para el resto de la industria. Es algo más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante, es el primer plegable de Apple.