Si bien el segmento del riego automático lleva décadas dominado por sistemas enterrados con programador, empiezan a aparecer alternativas más sencillas de instalar e inteligentes. Es el caso de Aiper, la firma estadounidense, que se ha popularizado por sus robots limpiafondos de piscina, pero ha ido extendiendo su catálogo a más productos de cuidado del jardín. Es el caso del riego con el IrriSense 2, un sistema que se presenta como una solución 3 en 1 para sustituir a los sistemas tradicionales, ya que en el mismo aparato tiene aspersor de rotor, controlador de riego y válvula eléctrica. Lo hemos puesto a prueba para comprobar si realmente puede cumplir con esta promesa.
Decíamos al comienzo de la prueba que el IrriSense 2 busca reemplazar a toda una instalación de riego, y lo hace de una forma muy diferente. Mientras los sistemas tradicionales van enterrados y requieren de instalación profesional, este dispositivo simplemente se coloca sobre el césped. Con ello ya gana enteros en la facilidad de implementación, pero es posible que su estética no encaje con todos los jardines. Además, conviene tenerlo en cuenta de cara a un posible robo si se deja muy expuesto.
Se trata de una columna cilíndrica de color gris con ligeros acentos en color azul en la parte superior. Tiene cerca de 60 centímetros de altura, unos 25 de diámetro y 5 kilogramos de peso. En la parte superior se sitúa el cabezal de riego, capaz de girar 360° mediante un motor interno, con un manómetro que en teoría indica la presión de salida en bar y PSI. En nuestra unidad, eso sí, la aguja dejó moverse tras un tiempo de prueba, incluso con el chorro en su máximo caudal de alcance, así que no hemos podido usarlo como referencia.
Junto al botón de emparejamiento hay un pequeño sensor de lluvia, que cuenta con dos contactos metálicos que detectan humedad y detienen el riego automáticamente. En el frontal está la boquilla, con una tapa de goma intercambiable (estándar o de ahorro de agua, la primera viene montada de serie). En la base hay un compartimento imantado admite las bolsas de fertilizante llamado SoilPulse de la propia marca, sin embargo en nuestras pruebas no lo hemos utilizado. El equipo cuenta con protección IPX6 para trabajar a la intemperie y certificación IP68 en el cable de alimentación de 10 metros.
Este es el principal punto de venta del equipo, de hecho la firma presume en sus materiales de marketing de una instalación de tan solo 15 minutos sin ayuda profesional. Como usuarios de un sistema de riego tradicional, conocemos de primera mano los problemas que puede acarrear, y que al tener una instalación tan compleja, requieren en muchas ocasiones de un profesional para su revisión. Con el Irrisense 2 esto ya no es necesario. El montaje realmente no puede ser más sencillo, basta con fijarlo al suelo con las cuatro estacas incluidas, conectarlo a una manguera con el adaptador adecuado de la caja y enchufarlo a la corriente. Se empareja por Bluetooth manteniendo pulsado el botón hasta que la luz parpadea en azul y opcionalmente se puede conectar por Wi-Fi para controlarlo también fuera de casa.
La caja incluye un accesorio que actúa de marcador de posición, una pequeña pieza de plástico en naranja que se encuadra en la base y sirve para devolver el aspersor a exactamente el mismo punto donde estaba sin rehacer el mapa de riego, pensado por ejemplo tras haberlo retirarlo en invierno.
Este accesorio es importante ya que, más que su montaje como tal, la parte más importante es elegir el sitio donde se va a ubicar, teniendo varios factores en cuenta. Por ejemplo, como que siempre necesita estar enchufado, por lo que, aunque el cable es largo, es mejor ponerlo cerca de un borde de un jardín, para evitar que tanto el cable como la manguera molesten al pasar el cortacésped. Otro aspecto relevante es que no haya obstáculos como árboles, ya que el chorro chocará contras las ramas y no llegará a todos los rincones.
Si bien en la parte de montaje el Irrisense cumple con todas sus promesas, hemos encontrado luces y sombras con la puesta en marcha mediante la aplicación. Esta permite tres modos de mapeo: línea, pensado para setos, bordes o similares; punto, para regar un árbol o una planta concreta y por último, área, que está pensada para superficies amplias de césped.
Su configuración es igual en las tres modalidades, se maneja el chorro real desde el móvil y se marca cada punto en un mapa que va generando conforme el agua llega exactamente donde interesa. La idea es buena y relativamente intuitiva, pero la ejecución no tanto. Esto se debe a que el control del chorro es poco preciso y la aplicación requiere de una alta precisión, por ejemplo, para cerrar el círculo al mapear el área entre el primer y el último punto. Además, dentro de un área no se puede excluir una zona en concreto, así que si hay una planta en mitad del césped que necesita menos agua que el resto, no se puede aislar dentro del mismo mapa. Es un poco más tedioso, pero se pueden crear hasta 10 zonas (dos áreas y un punto o linea el medio). Cada zona cuenta con su programa según el tipo de planta, y los mapas además admiten retoques posteriores sin tener que empezar de cero.
En cuanto al riego en sí, el dispositivo cuenta con algo a lo Aiper que llama tecnología EvenRain, que varía la presión de forma dinámica según la distancia, para que el chorro siempre caiga como una lluvia uniforme en lugar de concentrarse en el punto más lejano, evitando así causar marcas el césped o exceso de barro. El fabricante habla de un alcance máximo de 12 metros, aunque esa cifra depende por completo de la presión de la instalación de nuestra casa, ya que el IrriSense 2 no lleva un motor que presurice el agua, solo una válvula que regula el caudal.
En general, la experiencia con el riego ha sido bastante buena. Si tu jardín no tiene más de 11 metros de largo, el dispositivo cubre la zona definida de forma homogénea, sin partes secas ni encharcamientos, y el sistema avisa si la presión es insuficiente para completar la tarea.
Un factor importante que hemos notado que si afecta bastante a la efectividad del riego es el viento, ya que si sopla en contra justo durante el riego, el chorro pierde bastante alcance, y las zonas más alejadas pueden quedarse sin regar del todo. A esto hay que sumarle que, si el viento hace que el agua rocíe el sensor de lluvia, este puede detectar que eso como que está lloviendo y detiene la tarea de forma automática, por lo que no se completa el riego. Como en nuestro caso sucedió en varias ocasiones, terminar por desactivar el sensor mediante la aplicación.
Al no llevar batería, el IrriSense 2 depende de estar siempre enchufado, con un consumo de 15,75 W según indica la hoja de especificaciones del fabricante. La aplicación lleva un registro de cada sesión con litros utilizados y litros ahorrados respecto a un riego sin optimizar, aunque por supuesto este dato varía mucho según el tamaño del jardín y la profundidad de riego elegida. El nivel de ruido es otro de sus puntos a favor, bastante más silencioso que nuestros aspersores convencionales.
El IrriSense 2 es un producto fácil de recomendar ya que, en gran medida, cumple con el cometido simple que promete. Esto es, ser un sustituto eficaz de los sistemas de riego enterrados tradicionales. Si su diseño te convence para tener siempre a la visa en el jardín, riega de forma eficiente y se puede controlar de forma muy sencilla desde el móvil.
Su precio ronda los 400 euros en tienda oficial y grandes superficies, lo que si se compara con los aspesores enterrados y la instalación profesional que requieren, es un ahorro considerable. Ahora bien, todo depende del tamaño del jardín y cuantas zonas tenga separadas (jardín delantero y trasero, por ejemplo) ya que habrá que adquirir una unidad por zona.
Nota 8
Lo mejor: Facilidad de montaje, control desde la app.
Lo peor: Mapeo de área poco intuitivo, pérdida de alcance con viento.