Con el T-Rex 3 Pro, su reloj de aventura más avanzado hasta la fecha, Amazfit ha querido dar el salto a la gama premium de los relojes outdoor. Prueba de ello la encontramos en su uso de materiales como el titanio de grado 5 y el cristal de zafiro, un GPS de doble banda con mapas sin conexión y todas las funcionalidades de medición de la salud y bienestar incluidas sin necesidad de subscripción de su sistema operativo propio, Zepp OS. En Zonamovilidad lo hemos llevado puesto casi a diario durante más de un año, con salidas al monte, actualizaciones de software y varios ciclos de carga. ¿Ha logrado Amazfit el reloj redondo para acompañarte en todas tus aventuras?
Con el T-Rex 3 Pro Amazfit ha diseñado un reloj que transmite con un solo vistazo su esencia deportiva y de resistencia antes que elegancia. Al sacarlo de la caja nos encontramos con un reloj grande y de aspecto robusto, con cuatro botones físicos y una correa de silicona de 22 mm. Nuestra unidad es la versión de 48 milímetros en negro táctico, que realmente se ve bastante grande incluso en las muñecas más anchas, pero compensa para disfrutar de su pantalla. El reloj también se vende en una combinación menos discreta de dorado con negro, y además para los que quieran una versión algo más compacta hay un modelo de 44 milímetros (1,32 pulgadas y 46,8 gramos) que está disponible a su vez en negro táctico, negro-dorado y ártico dorado, con una correa de 20 mm.
En líneas generales, estamos frente a un reloj muy bien construido. La caja es de polímero reforzado con fibra, un plástico técnico al que se añade fibra para ganar rigidez sin ganar peso. Esto es realmente importante, porque una de las primeras cosas que sorprenden al utilizar el reloj es lo ligero que resulta en la muñeca pese a su tamaño, hasta el punto que apenas se nota que lo llevas puesto, incluso durmiendo con él puesto (importante para todas las funciones de monitorización del sueño). Por su lado, el bisel y los botones son de titanio de grado 5, una aleación conocida por su alta resistencia y su comportamiento frente a la corrosión. Así, gracias a esta combinación, el reloj apenas pese 52 gramos sin correa.
Si nos fijamos en su resistencia, el T-Rex 3 Pro cuenta con certificación militar MIL-STD-810H, una norma que somete al equipo a pruebas de temperatura, humedad, golpes y vibraciones, y con 10 ATM de resistencia al agua, equivalentes a 100 metros de profundidad. Además, dispone de certificaciones de buceo hasta 45 metros, lo que le permite añadir entre sus deportes los modos de buceo recreativo y apnea. A su vez, como parte de sus funcionalidades de equipo de deportes de exterior, para el frío extremo incluye un modo de baja temperatura que, una vez activado en los ajustes, limita funciones por debajo de los -10 °C para preservar la autonomía de la batería de litio. Por supuesto pocas veces (o ninguna) se pondrán a prueba estas funcionalidades tan extremas, pero son una muestra de la atención al detalle que Amazfit ha puesto en este dispositivo y su resistencia.
La pantalla es un panel AMOLED, con sus característicos negros puros y mucho contraste, por lo que se ve realmente bien a la hora de navegar por los menús con los diferentes iconos de su sistema operativo, Zepp OS. En la versión de 48 mm la pantalla es de 1,5 pulgadas, con resolución de 480 x 480 y 322 píxeles por pulgada, y alcanza un brillo máximo de 3000 nits, totalmente adecuado para leerla sin problemas bajo el sol directo. Para proteger la pantalla Amazfit ha montado un cristal de zafiro, un material que alcanza el 9 en la escala de dureza de Mohs, lo que ha permitido que tras más de un año de uso intenso, el cristal no tenga ni un solo arañazo. Como en muchas ocasiones, al hacer cierto tipos de deportes, con las manos mojadas o con guantes, no se puede interactuar directamente con la pantalla táctil, hay cuatro botones que permiten moverse por casi todo el sistema
En la parte trasera se encuentra el responsable del seguimiento de salud, el sensor BioTracker 6.0, que cuenta con 5 fotodiodos y 2 LED. Los LED iluminan la piel, los fotodiodos miden la luz que regresa, que varía con el flujo sanguíneo, y a partir de ahí el reloj calcula la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno en sangre (SpO₂), el nivel de estrés o incluso la temperatura de la piel. El resto de sensores son el acelerómetro, giroscopio y un altímetro barométrico que mide la altitud y la presión atmosférica.
La medición con un solo toque reúne frecuencia cardíaca, estrés, oxígeno y frecuencia respiratoria en 45 segundos. Por su lado, como no podía ser de otra manera en esta clase de dispositivos pensados en salud, incluye un seguimiento del sueño que distingue fases (incluida la REM), siestas, variabilidad cardíaca y calidad de la respiración. Aunque las mediciones son prácticas para hacernos una idea de los valores generales siempre hay que tener en cuenta que ni el reloj ni la aplicación son dispositivos médicos.
Para interpretar de forma sencilla todas las mediciones que es capaz de registrar, el reloj cuenta con una métrica propia que Amazfit ha nombrado como HybridCharge (BioCharge en los inicios de la prueba, pero posteriormente modificaron el nombre). Esta medida es una especie de batería corporal que se actualiza con el esfuerzo y el descanso. Todas estas funciones son gratuitas sin necesidad de ninguna suscripción. No obstante, son una gran colección de datos que por si solos pueden ser algo abrumadores y poco informativos para el usuario primerizo. Amazfit ofrece una subscripción adicional llamada Zepp Aura pensada especialmente en informes más detallados enfocados a mejorar la calidad del sueño. Tiene un coste de 59 euros al año y la marca ofrece un periodo de prueba de unos días.
Este modelo cuenta con Zepp OS 6, el sistema operativo propio de la marca, que incluye un asistente de IA y en Android, responder mensajes con un teclado QWERTY completo o por dictado. El altavoz y el micrófono integrados añaden llamadas Bluetooth, algo que el T-Rex 3 normal no ofrece.
El reloj incorpora además Zepp Pay, un sistema de pagos sin contacto que utiliza NFC y permite vincular hasta ocho tarjetas bancarias. Dispone de hasta 26 GB de almacenamiento compartido entre mapas, música sin conexión, registros y esferas, y gracias a Bluetooth 5.2 y Wi-Fi de 2,4 GHz (que se usa para las actualizaciones OTA) puede enlazarse con bandas de pulso, medidores de potencia o la correa Helio de la propia marca. Además, para poder tener todos los datos en un misma plataforma, se puede sincronizar conStrava Apple Health o Google Fit, entre otras. En el apartado deportivo, el catálogo supera los 180 modos, con senderismo, ciclismo, natación, buceo o esquí, y reconoce de forma automática hasta 25 ejercicios de fuerza con bastante precisión, lo que nos ha resultado muy útil para no tener que estar en todo momento cambiando de ejercicio, lo que se hace algo tedioso.
En cuanto a la navegación, el reloj trabaja con mapas sin conexión y admite importar archivos de mapas OSM y rutas GPX, con indicaciones paso a paso, búsqueda de puntos de interés y planificación de rutas. Si le fijamos una distancia y una dirección objetivo, crea hasta tres rutas de ida y vuelta optimizadas, aunque esto depende de tener el móvil conectado, lo que no es ideal si justo lo que queríamos era dejar el teléfono en casa.
La versión de 48 mm monta una batería de 700 mAh, y la marca anuncia hasta 25 días de uso. Con un uso intensivo (mucha medición de deporte con el GPS activado) la cifra baja a 10 días. Este aspecto hemos de decir que es lo que más nos ha gustado del reloj, porque tiene una autonomía realmente buena, de forma que podemos usarlo días y días sin la preocupación por cargarlo, a diferencia de otros relojes inteligentes que casi requieren de una carga cada noche.
La carga se hace mediante una pequeña base magnética sin cable (tiene una entrada USB C), y aquí, al contrario, encontramos uno de los puntos que menos nos han gustado. Los contactos del reloj no siempre casan bien con los de la base, y más de una vez hemos creído dejarlo cargando para encontrarnos que no había sido así. Conviene comprobar que el icono de carga aparece en pantalla antes de dar el reloj por enchufado, y ponerlo con cuidado en la mesa o la superficie que sea para que no se separe ni un poco, porque deja de cargar. No sabemos si es algo común o solo ocurre con nuestra unidad que tiene algún problema de contactos, pero es algo a tener en cuenta.
Conclusiones tras un año de uso, ¿me lo compro?
Pasado este tiempo, el zafiro no muestra ni una marca, ni el marco, así que en resistencia el reloj cumple de sobra lo que promete. Una de las funciones que más hemos acabado usando es la linterna LED integrada, con luz blanca una y roja para molestar menos a la vista por la noche. Está pensada para su uso en deportes y excursiones nocturnas, pero nosotros la hemos usado mucho más en casa. No sabes lo práctico que realmente es tener una linterna siempre a mano incluso sin el móvil, y costará no echarla de menos en otros dispositivos en el futuro. El Amazfit T-Rex 3 Pro tiene materiales de gama alta como el titanio y el zafiro, una autonomía excelente así como una medición de la salud precisa y muy completa. Su precio es de 399 euros que, pese a que se pueda ver elevado, está muy por debajo de algunos equipos de la competencia directa en relojes deportivos, lo que lo convierte en una opción aún más interesante.
Nota: 8,5
Lo mejor: Construcción resistente pero ligera, larga autonomía y linterna integrada.
Lo peor: Fallos en la carga magnética y cantidad de datos un poco abrumadora para usuarios primerizos