Binance vuelve a permitir las retiradas que suspendió tras el ciberataque del jueves y asegura haber cubierto el 95 % de los 6.300 millones de dólares sustraídos. Los depósitos están operativos, aunque la compañía advierte de que algunas solicitudes de retirada todavía pueden sufrir retrasos.
Entre el domingo 1 de noviembre, cuando Binance empezó a reabrir las retiradas, y la mañana del lunes 2, sus clientes sacaron de la plataforma criptoactivos por valor de 4.700 millones de dólares. La cifra procede de un portavoz de la compañía consultado por Bloomberg, son las primeras cifras sobre la respuesta de los usuarios desde que la plataforma suspendió los depósitos y las retiradas para revisar sus sistemas de seguridad.
El viernes, Binance se había comprometido a asumir las pérdidas con recursos propios y con el fondo de protección de usuarios SAFU, creado en 2018 para responder a incidentes de seguridad y fallos operativos. En su última actualización, la plataforma sitúa en el 95 % la parte del importe robado que ya ha cubierto, queda por reponer el 5 %, unos 315 millones de dólares sobre el importe total comunicado.
Según Binance, ese tramo corresponde a activos digitales con menor liquidez, la dificultad está en encontrar suficientes unidades a la venta para recomprar el volumen sustraído. La empresa mantiene su compromiso de asumir el coste íntegro y atribuye a esas compras pendientes el tiempo que necesita para completar la reposición.
En paralelo, Binance sigue trabajando con Tether, Circle y las autoridades para localizar e inmovilizar los fondos que salieron de sus monederos durante el ataque, la cifra comunicada se mantiene en unos 3.000 millones de dólares bloqueados. La congelación impide que los atacantes muevan esos activos, mientras que el porcentaje de cobertura mide cuánto ha aportado ya Binance para reponer las pérdidas.
La investigación también ha avanzado desde que Binance identificó el ordenador de uno de sus ingenieros como una posible vía de entrada, según la reconstrucción de TRM Labs, el acceso a ese equipo permitió a los atacantes obtener permisos internos con los que autorizaron transferencias desde varios monederos. La mayor parte de los fondos salió en apenas veinte minutos.
Tras las primeras transferencias, los atacantes repartieron los fondos entre varias redes y utilizaron protocolos descentralizados para cambiar parte de los activos por otros más difíciles de inmovilizar o rastrear. TRM Labs y Chainalysis siguen la pista de esos movimientos en las cadenas de bloques, el FBI atribuye el robo a TraderTraitor, un grupo vinculado a Corea del Norte. El Servicio Secreto estadounidense también colabora con empresas del sector en los trabajos para recuperar los fondos.