Un estudio de Adaptavist señala que la gestión de agentes de inteligencia artificial ya forma parte del trabajo diario de muchos programadores, mientras crece la preocupación por la formación de los perfiles júnior y el tiempo dedicado a revisar código generado.
La incorporación de inteligencia artificial al desarrollo de software está cambiando tanto las tareas que realizan los programadores como sus expectativas profesionales. Según una encuesta de Adaptavist, el 56% de los desarrolladores españoles se muestra preocupado por el efecto de esta tecnología sobre su carrera a largo plazo. Al mismo tiempo, una parte importante de los profesionales ya trabaja con varios agentes y considera que aprender a gestionarlos será una competencia fundamental.
El informe recoge las respuestas de 1.000 desarrolladores de Reino Unido, Estados Unidos, Países Bajos, España y Alemania, con 200 participantes en el mercado español. El trabajo de campo, realizado por Attest en marzo de 2026, ofrece una fotografía de las percepciones de estos profesionales, aunque su publicación se produce en noviembre. Sus resultados describen experiencias y opiniones declaradas, no una medición directa de la calidad del software o de la evolución del empleo.
Uno de los cambios más visibles es la ampliación del papel del desarrollador. El 49% de los participantes españoles señala que gestiona IA, además de utilizarla, y el 66% la considera una compañera de equipo. Esta percepción sitúa al programador en una posición en la que debe organizar el trabajo de herramientas capaces de intervenir en distintas partes de un proyecto.
El 68% afirma que la gestión de agentes forma parte explícita de su actividad diaria. Por su parte, el 79% declara utilizar habitualmente varios agentes por tarea, frente al 18% que trabaja con uno solo. La coordinación entre estas herramientas se convierte, por tanto, en una actividad relevante dentro de la muestra analizada.
La confianza en sus capacidades también es elevada: el 66% de los desarrolladores españoles dice confiar en agentes para realizar tareas de manera autónoma y el 59% para decisiones técnicas importantes. El 71% considera que gestionar agentes será una habilidad esencial en el futuro. Estas respuestas conviven con las dudas sobre la carrera profesional, lo que muestra que la adopción de la tecnología y la inquietud por sus consecuencias pueden avanzar al mismo tiempo.
El 56% afirma que aprende menos al no escribir código directamente y el 39% percibe una reducción de las oportunidades de aprendizaje. A ello se suma que el 48% considera que las capacidades fundamentales de ingeniería están perdiendo importancia. Son valoraciones de los participantes, por lo que no demuestran por sí mismas un deterioro objetivo de sus conocimientos.
Los datos sí señalan una tensión en la organización de los equipos. Para supervisar resultados, detectar errores o valorar una decisión técnica hace falta entender el trabajo que se revisa. Si los profesionales con menos experiencia intervienen menos en su elaboración, las empresas deben decidir cómo mantener las oportunidades de práctica que permiten desarrollar ese criterio.
Matt Saunders, responsable de DevOps de Adaptavist, sitúa precisamente la comprensión del código, la depuración y la toma de decisiones entre los elementos que deben conservarse en la formación. Su planteamiento combina el aprendizaje de fundamentos para los perfiles júnior con la preparación de los profesionales sénior para gestionar agentes.
El informe también describe lo que denomina una carga de verificación: el esfuerzo necesario para comprobar los resultados producidos por la IA. La generación de código no elimina la necesidad de revisarlo, y los equipos deben determinar qué nivel de autonomía conceden a estas herramientas y qué intervenciones requieren supervisión humana.
Tras incidentes relevantes relacionados con la IA, el 35% de los encuestados españoles afirma haber aumentado las revisiones y el 29% haber reforzado la supervisión humana. Otro 19% indica que ha reducido la autonomía de los agentes, mientras que el 20% se muestra más prudente a la hora de incorporar herramientas nuevas.
El reto que dibujan las respuestas españolas es doble, aprovechar unas herramientas que ya participan en el trabajo cotidiano y sostener las capacidades necesarias para dirigirlas. La gestión de agentes gana espacio como competencia profesional, pero la formación, la revisión y la responsabilidad sobre las decisiones técnicas siguen dependiendo de cómo se organicen los equipos.