DE-CIX Madrid celebra su décimo aniversario con una base de redes conectadas que se ha multiplicado por más de tres desde su puesta en marcha. El punto de intercambio comenzó su actividad en 2016 con 66 redes y supera actualmente las 220, una evolución que refleja la ampliación del ecosistema de operadores, proveedores de contenido y empresas que intercambian tráfico a través de esta infraestructura.
La compañía sitúa este crecimiento dentro de la transformación de la península ibérica como espacio de conexión entre Europa y las rutas atlánticas. Madrid desempeña un papel central en esa estrategia, aunque el planteamiento de DE-CIX se extiende a otros nodos y a la relación entre cables submarinos, centros de datos y redes terrestres.
El aniversario llega en un momento en el que la compañía identifica la nube, la inferencia de inteligencia artificial y la soberanía digital como factores que condicionarán la siguiente etapa. Estas actividades añaden necesidades de conectividad a la capacidad de almacenamiento y procesamiento, y refuerzan la importancia de cómo se enlazan las infraestructuras entre sí.
Un punto de intercambio de Internet permite que distintas redes intercambien tráfico directamente, su función es facilitar la interconexión entre participantes, de modo que la infraestructura tenga utilidad para operadores de telecomunicaciones, distribuidores de contenido y otros proveedores de servicios digitales. DE-CIX puso en marcha su plataforma madrileña en 2016 y, según la compañía, en 2017 fue el punto de intercambio que más creció por número de redes conectadas. Después amplió su presencia en la península con Lisboa en 2019 y Barcelona en 2021, construyendo un conjunto de plataformas interconectadas.
La evolución de 66 a más de 220 redes corresponde al número de participantes conectados en Madrid, ese crecimiento no debe confundirse con una multiplicación equivalente del tráfico, ya que el volumen que intercambia cada red puede ser diferente y cambia con el uso de los servicios. La compañía sitúa el tráfico de Madrid por encima de 1,5 Tbps, esta cifra expresa una tasa de transferencia, distinta de un volumen acumulado de datos durante un año.
Con motivo del aniversario, DE-CIX destaca las conclusiones de un informe encargado a Dstream sobre el desarrollo de la infraestructura digital ibérica, el documento plantea una capital digital distribuida, en la que varios enclaves aportan funciones complementarias en lugar de concentrar toda la actividad en una sola ciudad.
El informe identifica en el conjunto de la península 35 cables submarinos, más de 100 centros de datos y más de 800 redes, también recoge una cartera de proyectos de capacidad cercana a los 9 GW. Estas magnitudes corresponden al ecosistema ibérico analizado, no exclusivamente a DE-CIX Madrid ni al número de participantes de su punto de intercambio.
La capacidad prevista en proyectos tampoco equivale a potencia ya instalada y en funcionamiento. Su incorporación efectiva dependerá del desarrollo de esas iniciativas, la distinción resulta relevante en un sector en el que los anuncios de nuevas instalaciones conviven con infraestructuras que ya prestan servicio.
La idea de una capital distribuida es el marco que propone el informe para explicar la relación entre los distintos nodos. Los cables proporcionan rutas internacionales, los centros de datos alojan equipos y servicios, y las redes hacen posible que esa capacidad pueda utilizarse desde diferentes ubicaciones. La interconexión es el elemento que permite articular esas piezas.
Ivo Ivanov, consejero delegado de DE-CIX, presenta a Madrid como una puerta de entrada atlántica y considera que la infraestructura desarrollada durante esta década sienta las bases de la siguiente. La compañía vincula ese papel con la expansión de servicios que necesitan combinar capacidad de cálculo, acceso a datos y comunicación entre ubicaciones.
Entre ellos figura la inferencia de inteligencia artificial, la fase en la que un modelo ya entrenado se utiliza para producir resultados, las necesidades concretas dependen de cada aplicación, pero el despliegue de estos servicios incorpora la conectividad a las decisiones sobre dónde alojar los recursos y cómo acercarlos a quienes los utilizan.
DE-CIX también señala la latencia, la resiliencia y la soberanía de los servicios digitales como cuestiones relevantes para las empresas, la conectividad forma parte de esas decisiones, aunque disponer de un punto de intercambio no garantiza por sí solo un determinado tiempo de respuesta ni resuelve todas las exigencias de control sobre datos y servicios.
Theresa Bobis, responsable de Mercados Mayoristas Emergentes de DE-CIX, subraya que construir infraestructura es solo una parte del desarrollo del ecosistema, el siguiente paso consiste en conectar esas inversiones para que puedan funcionar de manera coordinada y ofrecer servicios a través de distintas ubicaciones. La presencia de la compañía en el sur de Europa incluye Madrid, Lisboa, Barcelona, Marsella y Palermo. En conjunto, estas plataformas conectan más de 500 redes a través de 17 centros de datos, un ámbito distinto del inventario ibérico recogido por el informe de Dstream.
Tras diez años en Madrid, el balance de DE-CIX combina una base de participantes más amplia con una estrategia que supera el nodo local, el crecimiento previsto de la nube y la IA sitúa el siguiente reto en la relación entre infraestructuras, cómo conectar la nueva capacidad, las rutas internacionales y los servicios que utilizarán empresas y usuarios.