Estados Unidos VS Huawei

La absurda decisión de castigar los avances tecnológicos de tu país por una guerra comercial
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La absurda decisión de castigar los avances tecnológicos de tu país por una guerra comercial

lunes 20 de mayo de 2019, 17:00h

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Las decisiones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aparte de alocadas y poco meditadas, parecen dirigirse en un único objetivo: acabar con el poderío de China, caiga quien caiga por el camino, pero no por el hecho de ser China, sino por el hecho de que Estados Unidos pierde poder internacionalmente (aunque gran parte de la culpa de esto la tengan las políticas internacionales de la propia Administración Trump).

Hace ya más de un año, en abril de 2018, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos abría una guerra comercial con China de grandes proporciones y que afectaba con esta decisión, por primera vez, a las tecnológicas asiáticas. En esta decisión, Estados Unidos prohibía a las compañías estadounidenses vender sus componentes a ZTE. Tras esto, ZTE sufrió importantes pérdidas económicas y perdió una importante posición que había mantenido durante años. Finalmente, ZTE aceptó las condiciones de Estados Unidos que dejaba su consejo de administración vigilado por el Gobierno de Trump.

Tras ZTE la fuerza de Estados Unidos cayó sobre Huawei. Estados Unidos comenzó por pedir que las telecos cortaran lazos con Huawei. Y más tarde, el 1 de diciembre de 2018, Canadá detenía, por orden de Estados Unidos, a Meng Wanzhou, CFO de Huawei e hija del fundador del gigante asiático, en la ciudad de Vancouver cuando se dirigía a México durante una escala técnica. Tras esto, la maquinaria de Huawei con el apoyo del gobierno chino (Meng es ciudadana china) han luchado por liberar a la directiva de las acusaciones de Estados Unidos que afectan también a dos filiales menores.

En el mes de enero, Estados Unidos acusaba formalmente a Huawei, dos de sus filiales y la directora financiera, Meng Wanzhou, de 13 cargos, entre los que se encuentran el fraude bancario, la obstrucción a la justicia, conspiración, violación del régimen de sanciones a Irán y del robo de secretos comerciales a T-Mobile US.

Previamente, el fundador de Huawei había lanzado un comunicado donde defendía que “en lo que respecta a la seguridad cibernética y la protección de la privacidad, nos comprometemos a estar al lado de nuestros clientes. Nunca perjudicaremos a ninguna nación ni a ninguna persona".

Por su parte, Huawei decidía contraatacar y presentaba una demanda ante un tribunal federal de Estados Unidos por prohibir la venta de sus productos, acusando a la Administración Trump de “restricciones inconstitucionales en las ventas”.

Y ahora, más recientemente, la Administración Trump ha redoblado sus esfuerzos para golpear a Huawei y al régimen chino en plena guerra comercial firmando una orden ejecutiva donde declara una emergencia nacional en el sector de las telecomunicaciones, una decisión que puede bloquear negocios entre firmas y la propia Huawei, entre otras tecnológicas chinas.

Donald Trump está utilizando esta guerra comercial para tratar de acabar con un gigante tecnológico como es Huawei, aprovechando un momento en el que Apple está de capa caída, sobre todo en su negocio en China, ¿no habrá acaso alguna relación posible? Más allá de eso, el Gobierno de Estados Unidos ha tomado una decisión basada en ideas, pero sin haber presentado ninguna prueba de que Huawei suponga una amenaza para la seguridad de nadie, y menos una amenaza que sugiera una emergencia nacional. De lo que sí que hay pruebas y se ha demostrado es que Estados Unidos y su NSA sí que han espiado a medio mundo, sino al completo.

Las primeras consecuencias ya las estamos viviendo. Google, junto a un número de fabricantes de chips, han cortado lazos con Huawei, sólo para evitar sanciones, pero esta decisión incide directamente en los usuarios de dispositivos de Huawei a nivel global, el futuro de la compañía y en el despliegue de la 5G, tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea y el resto del mundo.

En este punto hay que reflexionar, tanto en las empresas como en los medios de comunicación y ser conscientes del nivel de alarmismo, pero ser consecuentes también y ser capaz de hacer lo que no ha sido capaz de hacer el ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, ver que Estados Unidos y China están en una guerra comercial, que además, afecta al sector tech y de las telecomunicaciones.

"Huawei ha dejado en evidencia la poca capacidad que tiene el Gobierno de Trump para pensar, no sólo en el bien de su propio país, sino en el de sus ciudadanos"

Esta línea temporal es solo una parte de los muchos ‘tomas y dacas’ que ha tenido la relación entre Huawei y Estados Unidos desde que Donald Trump llegara a la Casa Blanca e impulsara una guerra comercial con China con la que Trump trata de recuperar parte de la hegemonía que durante estos años ha ido perdiendo la nación estadounidense en detrimento de la asiática.

Huawei en repetidas ocasiones ha abierto la línea de dialogo que la Administración Trump no ha sido capaz de abrir, pero es que en estas ocasiones los estadounidenses han hecho caso omiso de las invitaciones a dialogar de Huawei, dejando en evidencia la poca capacidad que tiene el Gobierno de Donald Trump para pensar, no sólo en el bien de su propio país, sino en el de sus ciudadanos, a los que condena a un retraso en la llegada de la 5G, pero sobre todo a un encarecimiento de la red 5G nacional, pues limita el número de compañías, básicamente a las europeas Ericsson y Nokia, que salen ganando, de momento, en esta batalla comercial.

"La falta de competencia no es algo positivo para el avance tecnológico de un país"

Sin embargo, no hay que olvidar que la falta de competencia ya sea por calidad de producto o por restricciones legales (o por lo menos impuestas por el Gobierno), no es algo positivo para el avance, en este caso, tecnológico de un país. Que Huawei tiene que dar respuestas ante las críticas de seguridad está claro, pero las decisiones ya las está tomando, como es el caso del Centro de Ciberseguridad inaugurado en Bruselas hace unos meses. Ahora, ¿y los lazos con el régimen chino? Las informaciones apuntan a los lazos del fundador de la compañía con el partido comunista, pero más allá de eso, sólo la ley asiática que obliga a cualquier compañía china a obedecer al Gobierno del país asiático es una realidad.

Y más allá de esto, las implicaciones de las decisiones de Trump y compañía sobrepasan las fronteras de Estados Unidos y comienzan a afectar directamente a los usuarios e internautas del resto del mundo. ¿Hasta dónde crecerá esta escalada de tensiones entre Trump y Xi Jinping? Por el bien de los estadounidenses, Google, Huawei y el resto de la sociedad mundial, esperemos que poco, muy poco.

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