El grupo, uno de los principales actores independientes del sector eléctrico en España, prepara su desembarco en el negocio de las telecomunicaciones con una estrategia que combina su base de clientes en luz y gas, una nueva sociedad específica y acuerdos mayoristas con los grandes operadores de red.
La compañía enmarca este movimiento dentro de su nuevo plan estratégico 2026-2030, presentado ante inversores en Madrid. El objetivo principal consiste en transformar Audax en una “empresa digital multiservicios” y en una “multi-utility” capaz de ofrecer electricidad, gas y conectividad bajo una misma marca, con una propuesta centrada en la fidelización del cliente y no solo en el precio.
Audax ya dió forma jurídica a su apuesta por las telecomunicaciones en verano creando Telco Power Services, una sociedad con sede en Badalona, en la misma ubicación que la matriz energética, y propiedad al 100% de Audax Renovables. El objeto social de esta firma incluye la comercialización, distribución y venta de servicios de telefonía fija y móvil, acceso a Internet y otros servicios de comunicaciones electrónicas.
La compañía no planea desplegar red propia ni invertir en grandes activos de infraestructura. El modelo previsto pasa por operar como un operador móvil virtual y de fibra, con capacidad para revender servicios de conectividad a partir de acuerdos mayoristas con los grandes dueños de red en España e Italia. Para ello, la compañía está en conversaciones con los tres grandes grupos de red en España; Telefónica, Vodafone y MasOrange, así como con otros operadores relevantes en el mercado italiano como son TIM, Vodafone y WindTree.
El plan apunta a una cartera de 30.000 líneas móviles y 20.000 clientes de fibra en 2030, con actividad bajo la marca Audax. La compañía estima un potencial de unos 50.000 clientes en ambos países, con un enfoque mixto que incluye particulares y pymes, lo que lo situaría en un operador de nivel medio.
El grupo deja claro que no pretende levantar un quinto gran operador, ni replicar el modelo de actores de bajo coste más agresivos. La idea pasa por integrar la conectividad como un servicio adicional dentro de sus paquetes energéticos, con descuentos cruzados y propuestas de valor para retener a los clientes existentes.
La propia compañía resume la lógica de esta apuesta en una frase: atraer y mantener al cliente “por valor, no por precio”, una filosofía similar a la que implementó Meinrad Spenger en el grupo MasOrange con la incorporación de ofertas de luz, gas y seguros, entre otras opciones.
Audax cuenta con una base de unos 450.000 clientes de energía y aspira a utilizar esa relación comercial para extender su ecosistema hacia la conectividad
Audax cuenta con una base de unos 450.000 clientes de energía, según datos recientes, y aspira a utilizar esa relación comercial para extender su ecosistema hacia la conectividad fija y móvil. En paralelo, la empresa desarrolla soluciones digitales para hogares inteligentes, optimización del consumo y domótica orientada a climatización y gestión eléctrica. La combinación de energía, datos de consumo, inteligencia artificial y servicios de telecomunicaciones forma parte del relato con el que Elías quiere “llevar la empresa a otro nivel” después de estabilizar la situación financiera en los últimos años.
Según su plan estratégico, el grupo prevé que entre un 10% y un 15% del resultado operativo provenga de “tecnologías facilitadoras de servicios”, categoría en la que encajan tanto la capa digital como el nuevo negocio de telecomunicaciones.
Audax prevé elevar sus ingresos hasta unos 2.800 millones de euros en 2030, frente a los cerca de 1.800 millones previstos para este ejercicio
La entrada en telecos se apoya en una hoja de ruta financiera ambiciosa. Audax prevé elevar sus ingresos hasta unos 2.800 millones de euros en 2030, frente a los cerca de 1.800 millones previstos para este ejercicio. El ebitda pasaría de 100 millones a 180 millones, mientras que el beneficio neto subiría de 35 millones a 85 millones de euros en ese mismo horizonte.
El grueso de ese crecimiento procede del negocio de comercialización de energía, donde la compañía habla sin rodeos de “robar clientes” a la competencia. El plan calcula unos 40 millones de euros adicionales de ebitda gracias a esa captura de cuota, además de 20 millones derivados de la optimización de la base actual y la mejora de la eficiencia. La empresa quiere superar los 25 TWh de energía suministrada al año y alcanzar al menos 500 MW de potencia renovable instalada, con inversiones de entre 150 y 200 millones de euros centradas sobre todo en generación, repotenciación e hibridación de activos.
En el plano financiero, el grupo mantiene como referencia un límite de endeudamiento de tres veces ebitda y conserva el acuerdo de cobertura con Shell, que compra energía en los mercados a futuro en nombre de Audax a cambio de un coste fijo por megavatio. Ese acuerdo, firmado en plena crisis de precios tras la guerra de Ucrania, se negocia ahora para extenderse al resto de mercados europeos donde opera la compañía.
Además, el plan incluye una política de retribución al accionista que combina dividendos en efectivo y un programa de recompra y amortización de acciones propias por hasta 20 millones de euros, equivalente aproximadamente al 3,3% del capital, en un contexto en el que José Elías controla en torno al 75% de la compañía y la familia Domínguez (Mayoral) posee más del 7%.