Mientras tanto, un 42,5% asegura no haber vivido nunca una situación de este tipo y un 12,3% no sabe si ha sido víctima, lo que evidencia otro problema: muchas estafas pasan desapercibidas. A esto se suma que siete de cada diez usuarios admite recibir, como mínimo una vez por semana, correos electrónicos o SMS con señales claras de phishing.
En este contexto, garantizar la seguridad de cada transacción es más importante que nunca. El aumento del fraude y la sofisticación de los ataques obligan tanto a los usuarios a extremar precauciones como a las empresas a implementar pasarelas de pago más seguras y reforzar los sistemas de autenticación.
Desde PaynoPain recuerdan que el impacto del fraude digital va mucho más allá de una simple pérdida económica: afecta directamente a la confianza del consumidor y frena el crecimiento del comercio electrónico. Con motivo del Día Internacional de la Seguridad Informática, que se celebra el 30 de noviembre, la compañía ha recopilado las estafas más habituales que están afectando a los compradores en 2025.
La primera es el phishing, donde los atacantes envían correos electrónicos o crean páginas web falsas que imitan a bancos o tiendas online. El objetivo es engañar al usuario para que introduzca sus credenciales en un entorno fraudulento. La precisión con la que replican servicios legítimos hace que sea una de las prácticas más extendidas y difíciles de identificar.
Por consiguiente, el smishing es igual de peligroso. En este caso, los estafadores recurren a mensajes de texto que parecen proceder de empresas reales, normalmente acompañados de enlaces que redirigen a páginas falsas o a aplicaciones maliciosas. La inmediatez del formato y la confianza en los SMS aumentan su efectividad.
También preocupa el vishing, una técnica basada en llamadas telefónicas en las que los delincuentes se hacen pasar por representantes de bancos, servicios técnicos o compañías de seguros. Con una conversación aparentemente creíble, presionan al usuario para que revele datos confidenciales, aprovechando el miedo o la urgencia del momento.
A todo esto se suma el aumento del fraude en plataformas de compraventa, muy común en marketplaces o portales de segunda mano. Aquí, los atacantes se hacen pasar por compradores o vendedores legítimos y utilizan tácticas como solicitar pagos por adelantado, enviar justificantes falsos o entregar productos que no existen. La dificultad para verificar identidades reales hace que este tipo de engaños sea especialmente dañino.