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España quiere apagar sus redes 2G y 3G, pero tiene un grave problema: los ascensores

(Foto: Depositphotos).
Alfonso de Castañeda | Lunes 29 de diciembre de 2025

El apagado de las redes móviles antiguas avanza en España, pero deja al descubierto un problema crítico: cientos de miles de ascensores dependen todavía de 2G para sus comunicaciones de emergencia, justo cuando la ley exige conexión permanente.



España avanza hacia el apagado definitivo de las redes móviles 2G y 3G, una transición clave para liberar espectro y consolidar tecnologías más eficientes. Sin embargo, este proceso, aparentemente técnico y lejano para el ciudadano, esconde un impacto directo en la seguridad cotidiana. Miles de ascensores en todo el país dependen todavía de estas redes para poder emitir una llamada de auxilio cuando una persona queda atrapada.

Este choque entre calendario tecnológico y realidad física se produce en un momento especialmente delicado. Además del apagado progresivo de las redes antiguas, el marco normativo exige ahora más garantías de comunicación que nunca. El resultado es una carrera contrarreloj para adaptar un parque de ascensores envejecido a un mundo sin 2G.

Una obligación legal que lo cambia todo

El punto de inflexión llegó con la nueva Instrucción Técnica Complementaria ITC AEM 1, recogida en el Real Decreto 355/2024. Desde julio de 2024, todos los ascensores deben disponer de un sistema de comunicación bidireccional operativo las 24 horas del día. Asimismo, la norma exige que este sistema funcione incluso durante un corte eléctrico, gracias a baterías o sistemas de alimentación ininterrumpida, y que sea capaz de avisar cuando la línea de comunicación se interrumpe.

Los ascensores instalados después de 2015 ya cumplen estos requisitos. No obstante, la mayoría del parque español es muy anterior. Para estos equipos, la normativa establece plazos de adaptación progresivos que se extienden entre 2026 y 2031. En este sentido, la ley obliga a modernizar justo cuando las redes sobre las que se apoyaba esa modernización empiezan a desaparecer.

Del cobre a 2G… y ahora al vacío

Durante décadas, los ascensores se conectaron mediante líneas fijas de cobre. Ese modelo ya forma parte del pasado. El cierre del ADSL y de la red telefónica conmutada obligó a migrar la conectividad a soluciones inalámbricas. En ese contexto, la 2G se convirtió en la opción dominante por una razón muy concreta: funciona donde otras redes fallan.

La tecnología 2G ofrece una cobertura excepcional en interiores, penetra mejor en fosos, sótanos y salas de máquinas, y mantiene una estabilidad muy valorada en servicios críticos. Por este motivo, se convirtió en la red de referencia para ascensores, alarmas y otros sistemas M2M. Hoy en día, sigue siendo la más utilizada en este ámbito.

Más del 70% de los ascensores conectados en España dependen todavía de 2G

Según estimaciones del sector consultado por Zonamovilidad, más del 70% de los ascensores conectados en España dependen todavía de 2G. De los cerca de 1,1 millones de ascensores existentes en nuestro país, más de 800.000 utilizan conectividad móvil para su línea de emergencia, y entre 550.000 y 600.000 operan exclusivamente con módulos 2G instalados en la última década.

El calendario del apagado y la alerta del sector

El apagado de las redes móviles en España no avanza de forma homogénea. De hecho, existe una confusión frecuente que afecta de lleno al debate público: 3G está prácticamente fuera de juego, pero 2G sigue siendo la red que sostiene servicios críticos como los ascensores.

Movistar ha sido el operador más agresivo en este proceso. Su red 3G ya se considera, a efectos prácticos, inexistente en todo el territorio nacional. En cuanto a 2G, el plan inicial apuntaba a un cierre total en 2025. Sin embargo, la fuerte dependencia de sectores críticos, entre ellos los ascensores y la telemedida de contadores, ha obligado a retrasar ese calendario. Hoy en día, el horizonte se sitúa en 2026. Esta presión responde a una estrategia clara: Movistar cuenta con el despliegue más avanzado de NB-IoT en España y busca reutilizar cuanto antes el espectro liberado para reforzar su red 5G.

Operador Estado de 3G Fecha límite de 2G Estrategia clave
Movistar Apagado Previsto para 2026 Impulso a NB-IoT y refuerzo de 5G
Orange (MasOrange) Apagado Diciembre de 2030 Mayor margen por alta base M2M
Vodafone Apagado 2030 2G reservado a servicios M2M

La situación cambia con Orange, ahora integrada en MasOrange. Tras completar el apagado de 3G entre 2024 y principios de 2025, la compañía ha optado por una hoja de ruta mucho más conservadora para 2G. Su fecha oficial de fin de servicio se sitúa en diciembre de 2030. Este margen adicional se ha convertido en un factor decisivo para muchas empresas de ascensores, que contratan conectividad con Orange para ganar tiempo y evitar que las comunidades de vecinos tengan que asumir de inmediato el coste de sustituir los equipos de comunicación.

Por su parte, Vodafone fue el primer operador en completar el apagado total de 3G, un proceso cerrado ya en 2024. En el caso de 2G, mantiene una estrategia alineada con el que era su grupo europeo, con la fecha límite fijada también en 2030. Vodafone ha optado por una solución técnica intermedia: mediante procesos de refarming, ha trasladado a los usuarios de voz a 4G mediante VoLTE, reservando 2G casi en exclusiva para servicios M2M. En la práctica, esto convierte a la red en un soporte específico para ascensores, alarmas y otros sistemas críticos.

En este sentido, la Federación Empresarial Española de Ascensores (FEEDA) ha advertido en varias ocasiones de la magnitud del impacto. Aproximadamente el 40% del parque de ascensores supera los 20 años de antigüedad. Muchos de estos equipos se adaptaron del cobre a 2G entre 2015 y 2020, una inversión que ahora amenaza con quedar obsoleta antes de tiempo.

El salto forzoso a 4G IoT

Ante este escenario, las empresas mantenedoras ya han dejado de instalar soluciones 2G. El sector se orienta hacia tecnologías 4G específicas para el Internet de las Cosas, como LTE-M y NB-IoT. Estas redes ofrecen mayor penetración en interiores que 4G convencional, menor consumo energético y una fiabilidad superior para comunicaciones críticas.

El uso de LTE-M y NB-IoT en el mantenimiento de ascensores ha crecido alrededor de un 300% en los últimos dos años

Además, muchos de los nuevos gateways incorporan compatibilidad dual. La 4G actúa como red principal y 2G queda como respaldo temporal mientras siga disponible. Esta estrategia busca ganar tiempo y reducir el riesgo de desconexión en edificios complejos. No obstante, el margen se estrecha a medida que se acerca el apagado definitivo.

El despliegue ya se acelera. El uso de LTE-M y NB-IoT en el mantenimiento de ascensores ha crecido alrededor de un 300% en los últimos dos años, una señal clara del nerviosismo del sector ante la pérdida de su red histórica.

El coste silencioso para las comunidades

El impacto económico del apagado del 2G se concentra de forma directa en las comunidades de vecinos, que asumen una transición tecnológica sobre la que no tienen capacidad de decisión. En la actualidad, la conectividad de emergencia del ascensor tiene un coste mensual de entre 5 y 15 euros, asociado a tarjetas SIM M2M con roaming nacional. Este sistema permite que el ascensor se conecte automáticamente a la red con mejor cobertura en cada edificio, una solución que ha garantizado durante años la fiabilidad de las llamadas de auxilio en entornos complejos.

El problema llega cuando el hardware deja de ser compatible con la red disponible. La sustitución de los módulos 2G por gateways preparados para 4G, LTE-M o NB-IoT supone un desembolso adicional de entre 300 y 600 euros por ascensor, únicamente en equipos. Además, en edificios antiguos se añaden costes de instalación, ajustes eléctricos o refuerzos de cobertura. Este escenario afecta de forma especial a fincas con varios ascensores o con presupuestos comunitarios ajustados.

El apagado de 2G obligará a una inversión superior a los 150 millones de euros en toda España

Las cifras del sector ponen dimensión al problema. Según estimaciones de la FEEDA, el apagado de 2G obligará a una inversión superior a los 150 millones de euros en toda España solo para sustituir terminales de comunicación.

El apagado de la red 2G no generará alertas visibles en los teléfonos móviles ni titulares por caídas de servicio. Sin embargo, su efecto se colará en miles de edificios en forma de derramas y decisiones técnicas ligadas a la seguridad. En un país con más de un millón de ascensores, la modernización de las redes móviles también se mide por quién asume el coste y con qué margen de adaptación.

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