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Patrick Drahi reactiva la venta de su 50% en OXG Glasfaser para aliviar la deuda de Altice

(Foto: Depositphotos).
Alfonso de Castañeda | Miércoles 14 de enero de 2026
El propietario de Altice vuelve a explorar la desinversión en la red de fibra alemana OXG, valorada en unos 2.000 millones de euros, en plena presión financiera y con Vodafone como socio clave.

El empresario franco-israelí Patrick Drahi ha retomado los contactos para vender el 50% que controla en OXG Glasfaser, la red de fibra óptica alemana creada junto a Vodafone Germany. El movimiento, adelantado por el Financial Times, se enmarca en el esfuerzo del fundador de Altice por reducir un endeudamiento que ronda los 50.000 millones de dólares en el conjunto de su imperio empresarial.

Tras un intento fallido en 2025, Drahi habría distribuido de nuevo documentación preliminar a potenciales inversores con el objetivo de reactivar la operación durante 2026.

Un activo clave en el mercado alemán de fibra

OXG Glasfaser nació en 2023 como una empresa conjunta al 50% entre Altice y Vodafone Alemania, tras la entrada del grupo de Drahi en lo que entonces era la FibreCo del operador británico.

El proyecto se planteó como una red mayorista de acceso abierto, con el compromiso de invertir hasta 7.000 millones de euros para desplegar fibra hasta el hogar a más de siete millones de viviendas alemanas en un periodo de seis años. Según estimaciones de New Street Research, la compañía estaría valorada en torno a los 2.000 millones de euros, lo que situaría la participación de Altice en aproximadamente 1.000 millones.

El despliegue, no obstante, ha avanzado a un ritmo inferior al inicialmente previsto. A cierre de 2025, la red alcanzaba cerca de 500.000 hogares, aunque las previsiones apuntan a una aceleración del ritmo de construcción a lo largo de este año. La base de clientes potenciales resulta atractiva para los inversores, ya que Vodafone actúa como inquilino ancla y cuenta con una amplia cartera de usuarios a los que ofrecer migraciones a fibra.

El papel determinante de Vodafone

Cualquier operación de venta deberá contar con la aprobación de Vodafone, un factor que introduce complejidad en el proceso. Aunque no se han señalado reticencias explícitas por parte del operador, el requisito añade un elemento de negociación adicional que podría alargar los plazos. Vodafone, además, ha asegurado financiación relevante para el proyecto, con líneas de deuda que alcanzan los 4.600 millones de euros, respaldadas por un consorcio de entidades financieras.

Desde el punto de vista estratégico, la red OXG se concibió para reforzar la posición de Vodafone en el mercado alemán frente a otros grandes actores de la fibra, como Deutsche Glasfaser o las iniciativas vinculadas a Telefónica Deutschland. El carácter mayorista y abierto del proyecto ha permitido también la incorporación de otros operadores, entre ellos 1&1 y diversos actores regionales.

¿Quién está interesado en la compra?

El Financial Times apunta a que varios fondos especializados en infraestructuras podrían analizar la oportunidad. Entre ellos figura Antin Infrastructure Partners, que ya mostró interés en el activo cuando Vodafone buscó socio, aunque finalmente perdió frente a Altice. En un contexto de menor dinamismo inversor en el sector de telecomunicaciones, los activos de fibra con contratos a largo plazo y visibilidad de ingresos continúan despertando atención, si bien las valoraciones se han vuelto más exigentes.

La posible venta de OXG se suma a otras alternativas que Drahi estudia para sanear su balance. Entre ellas destaca la eventual desinversión en XpFibre, la red francesa de fibra controlada mayoritariamente por Altice, que podría generar hasta 7.000 millones de euros, aunque las expectativas de precio del empresario han dificultado cerrar acuerdos.

La crisis de Altice

La reactivación de la venta de OXG Glasfaser no puede entenderse sin el complejo contexto financiero que atraviesa Altice desde hace varios años. El grupo controlado por Patrick Drahi acumula una deuda que supera los 50.000 millones de dólares, resultado de una agresiva estrategia de adquisiciones apalancadas que permitió construir un imperio de telecomunicaciones en Europa y Estados Unidos.

En Francia, el principal foco de tensión sigue siendo SFR, el segundo operador móvil del país. En octubre del pasado año, Altice rechazó una oferta conjunta de Orange, Bouygues Telecom e Iliad valorada en unos 17.000 millones de euros, una operación que habría permitido reducir de forma significativa el endeudamiento del grupo. Sin embargo, las discrepancias en la valoración y el control de los activos impidieron avanzar en la negociación, y desde entonces no se han materializado nuevas propuestas formales.

A esta situación se suma la dificultad para desinvertir en XpFibre, la red francesa de fibra mayorista controlada en un 50,01% por Altice. Aunque el activo se considera estratégico y con elevado potencial a largo plazo, las expectativas de precio fijadas por Drahi, en torno a los 10.000 millones de euros, han chocado con las valoraciones más prudentes de los fondos de infraestructuras interesados, que sitúan su valor varios miles de millones por debajo. El resultado ha sido un proceso prolongado sin acuerdos cerrados.

El grupo también ha ido reduciendo su exposición en otros mercados. En 2024, Altice vendió su participación del 24,5% en BT al conglomerado indio Bharti Enterprises, una operación que evidenció la urgencia por generar liquidez. No obstante, estas desinversiones parciales no han sido suficientes para aliviar de forma estructural la presión financiera.

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