La propuesta se dirige a empresas, gobiernos y proveedores de servicios que necesitan construir y operar plataformas listas para la IA bajo su propio control operativo, en un contexto marcado por regulaciones más complejas y una mayor sensibilidad en torno al uso de datos y modelos avanzados.
La soberanía digital ya no se limita a decidir dónde se almacenan los datos. Incluye quién controla la infraestructura, cómo se gobiernan los accesos, bajo qué jurisdicción se ejecutan las cargas de trabajo y qué grado de trazabilidad existe sobre los modelos de IA.
Más del 75% de las empresas contará con una estrategia de soberanía digital en 2030
Este escenario se vuelve especialmente crítico a medida que la inteligencia artificial se integra en procesos estratégicos y amplifica los riesgos asociados al tratamiento de información sensible. Según estimaciones de Gartner, más del 75% de las empresas contará con una estrategia de soberanía digital en 2030, lo que subraya la urgencia de soluciones que aborden este desafío de forma estructural.
En este sentido, IBM posiciona Sovereign Core como una respuesta integral a la falta de entornos preparados para alojar, modernizar y migrar aplicaciones de IA cumpliendo requisitos regulatorios y operativos. La compañía sostiene que muchas organizaciones carecen hoy de herramientas que permitan demostrar de forma verificable quién controla los sistemas y cómo se gestionan los datos.
“Las empresas necesitan innovar con rapidez, pero también controlar cómo se accede y se opera la información sensible y las cargas de trabajo de IA”, destaca Priya Srinivasan, responsable de productos de software de IBM, un equilibrio que, a su juicio, impulsa la demanda de soluciones soberanas preparadas para la era de la inteligencia artificial.
A diferencia de otros enfoques que añaden controles de soberanía sobre arquitecturas existentes, IBM Sovereign Core integra este concepto desde la base del software. La plataforma se apoya en tecnologías de código abierto de Red Hat y está diseñada para ofrecer autonomía operativa verificable desde el primer día, con independencia del hardware o la infraestructura subyacente.
Entre sus capacidades se incluye un plano de control operado directamente por el cliente, sin intermediación del proveedor; la gestión de identidades, accesos y claves de cifrado dentro de los límites jurisdiccionales definidos; y la generación de datos operativos y registros de auditoría que permanecen íntegramente dentro del perímetro soberano. Asimismo, la inferencia de IA se ejecuta de forma local, con total gobernanza y trazabilidad, evitando la exportación de datos a terceros.
En Europa, IBM ha iniciado colaboraciones con proveedores como Cegeka y Computacenter, que ofrecerán la plataforma en entornos locales.