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Las grandes plataformas afrontan su primer gran juicio por el impacto de las redes sociales en la salud mental juvenil

(Foto: Depositphotos).
Alfonso de Castañeda | Lunes 26 de enero de 2026
Meta, TikTok y YouTube se enfrentan esta semana al primer juicio en Estados Unidos que examina si el diseño de sus plataformas contribuye de forma directa a la crisis de salud mental entre menores y adolescentes.

El debate global sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los menores entra en una fase decisiva. Por primera vez, los grandes actores del ecosistema digital deberán defender ante un jurado si el diseño de sus plataformas ha causado daños psicológicos a usuarios jóvenes.

El proceso, que se celebra en un tribunal superior del condado de Los Ángeles, coloca bajo escrutinio a Meta, TikTok y YouTube, en un caso que puede marcar un precedente para más de un millar de demandas similares en Estados Unidos, y otras tantas a nivel internacional.

La causa gira en torno a una joven californiana de 19 años, identificada como K.G.M., que sostiene que comenzó a utilizar redes sociales de forma intensiva desde los diez años y que el diseño adictivo de estas aplicaciones contribuyó a una degradación progresiva de su salud mental. La demanda atribuye a las plataformas un papel determinante en el desarrollo de depresión, pensamientos suicidas y conductas de autolesión, al tiempo que cuestiona la eficacia de las medidas de protección implantadas por las compañías tecnológicas.

Un caso piloto con implicaciones sistémicas

El juicio de K.G.M. actúa como caso de referencia dentro de un amplio litigio multidistrital que agrupa cerca de 1.500 demandas por daños personales contra grandes plataformas digitales. El jurado deberá valorar si las empresas actuaron con negligencia al ofrecer productos que causaron perjuicios psicológicos y si el uso de estas aplicaciones fue un factor sustancial en los problemas de salud mental de la demandante, frente a otros posibles elementos externos.

Según la acusación, las plataformas integran funcionalidades diseñadas para maximizar el tiempo de uso, como el desplazamiento infinito, las notificaciones constantes y los sistemas de recomendación personalizados. Estas herramientas, de acuerdo con los escritos judiciales, habrían generado una dependencia progresiva desde edades tempranas. El abogado de la demandante, Matthew Bergman, subraya que el proceso somete a las tecnológicas a un nivel de examen que supera el de las comparecencias ante el Congreso, al tratarse de un juicio con consecuencias jurídicas directas.

Durante el juicio se sentarán en el sillón de los acusados directivos de primer nivel como Mark Zuckerberg, consejero delegado de Meta, que figura entre los directivos llamados a declarar. Asimismo, Evan Spiegel, consejero delegado de Snap, iba a comparecer antes de que su compañía alcanzara un acuerdo extrajudicial con la demandante. TikTok ha evitado adelantar públicamente su estrategia de defensa, mientras que YouTube sostiene que su modelo difiere del de otras redes sociales y que no debe evaluarse bajo los mismos parámetros.

Diseño, adicción y responsabilidades legales

El núcleo del debate se centra en la distinción entre el contenido publicado por terceros y el diseño estructural de las plataformas. Las compañías han invocado durante años la Sección 230 de la legislación estadounidense, que limita su responsabilidad por los contenidos generados por los usuarios. Sin embargo, la jueza Carolyn Kuhl ha indicado que el jurado deberá analizar si determinadas decisiones de diseño, con independencia del contenido concreto, contribuyeron a los daños alegados.

La demanda describe cómo K.G.M. habría accedido de forma reiterada a contenidos vinculados a comparaciones sociales perjudiciales, imagen corporal distorsionada y dinámicas de acoso. En Instagram, la joven denuncia episodios de sextorsión y acoso que tardaron semanas en recibir una respuesta eficaz por parte de la plataforma. La acusación sostiene que las herramientas de recomendación facilitaron el contacto con desconocidos y adultos depredadores, lo que agravó su situación emocional.

Este enfoque jurídico plantea un desafío relevante para el sector tecnológico, ya que desplaza el foco desde la moderación de contenidos hacia la arquitectura misma de los productos digitales.

De forma paralela al proceso judicial, las plataformas han intensificado sus esfuerzos para proyectar una imagen de compromiso con la seguridad infantil. Meta lleva años patrocinando talleres para padres en centros educativos de Estados Unidos y ha lanzado cuentas específicas para adolescentes con configuraciones de privacidad reforzadas. TikTok ha impulsado programas de formación para familias y funciones que permiten limitar el tiempo de uso nocturno. YouTube, por su parte, colabora con organizaciones juveniles y ha ampliado sus controles parentales, incluidos filtros de contenido sensible y restricciones en formatos de vídeo corto.

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