Los resultados reflejan el momento de transición estratégica que atraviesa uno de los principales fabricantes mundiales de redes de telecomunicaciones, inmerso en un proceso de reorganización para ganar agilidad operativa y reforzar su posicionamiento en infraestructuras para inteligencia artificial y centros de datos.
La facturación anual de la compañía ascendió a 19.889 millones de euros, un 3,5% más interanual. Este crecimiento se ha apoyado en la integración de Infinera, adquirida en febrero de 2025, y en la evolución positiva de los negocios de infraestructuras de red y servicios cloud, que compensaron la debilidad de otras áreas.
El beneficio operativo se situó en 885 millones de euros, un 55% menos que en 2024, mientras que el beneficio bruto alcanzó los 8.659 millones, con un descenso del 2,3%. Nokia explica esta evolución por el impacto de los costes de reorganización, las inversiones en nuevas áreas estratégicas y la menor aportación de su división de patentes.
Si nos fijamos en cada área de negocio, Network Infrastructure volvió a ser el negocio con mayor aportación a los ingresos, con 7.986 millones de euros, un 23% más que el año anterior. Este crecimiento se apoya en la demanda de redes de fibra óptica, IP y soluciones para centros de datos, impulsadas por clientes vinculados al despliegue de infraestructuras de inteligencia artificial. La división ha registrado un beneficio operativo de 780 millones de euros, un 2% más.
Por el contrario, Mobile Networks ingresó 7.806 millones de euros, un 4% menos, afectada por la debilidad de la inversión en redes móviles en la mayoría de regiones. Su resultado operativo cayó un 51%, hasta 220 millones. En Cloud and Network Services, los ingresos aumentaron un 1%, hasta 2.606 millones, aunque la mejora de la eficiencia elevó el beneficio operativo un 64%, hasta 338 millones.
La división Nokia Technologies, encargada de la gestión y licencia de patentes, lastró el conjunto del grupo. Sus ingresos descendieron un 22%, hasta 1.501 millones, y el beneficio operativo cayó un 30%, reflejo de un menor ritmo de acuerdos de licencias durante el ejercicio.
Por regiones, Nokia incrementó con fuerza su facturación en Norteamérica, con 6.201 millones de euros, un 15% más, y en India, donde los ingresos crecieron un 12%, hasta 1.534 millones. En contraste, las ventas retrocedieron un 19% en China, un 12% en Latinoamérica y un 3% en Europa, lo que evidencia un entorno de inversión desigual.
“El foco para 2026 pasa por una ejecución disciplinada para capturar el crecimiento en IA y cloud y mejorar la eficiencia”
Desde el inicio de 2026, Justin Hotard ha asumido el cargo de consejero delegado y ha culminado la simplificación del modelo operativo en dos grandes áreas: Network Infrastructure y Mobile Infrastructure. Según Hotard, “el foco para 2026 pasa por una ejecución disciplinada para capturar el crecimiento en IA y cloud y mejorar la eficiencia”.
El directivo subraya que la alianza con Nvidia posiciona a Nokia para liderar la transición hacia redes nativas de inteligencia artificial y, a medio plazo, hacia 6G. En esta línea, de cara a 2026, Nokia prevé un beneficio operativo comparable de entre 2.000 y 2.500 millones de euros, apoyado en la fortaleza de la demanda en infraestructuras de red para IA y centros de datos, y en un entorno más estable para el negocio móvil.
Por otro lado, a nivel ejecutivo la compañía prepara la transición en el Consejo de Administración con la propuesta de Timo Ihamuotila, hasta ahora director financiero de ABB, como nuevo presidente, cargo que tendrá que ratificarse en la Junta General Anual del próximo 9 de abril y que permitirá reemplazar a Sari Baldauf al frente del proveedor finlandés.