El acuerdo, confirmado en la CNMV, contempla, además, un pago adicional de hasta 150 millones de dólares, condicionado a la evolución de determinados factores del mercado chileno de telecomunicaciones.
La estructura financiera de la operación combina un pago inicial en efectivo de 50 millones de dólares, abonado en el momento del cierre, y un pago aplazado de 340 millones de dólares, vinculado a los resultados financieros futuros de Telefónica Chile. El precio final incluye los ajustes habituales en este tipo de transacciones y tiene en cuenta una deuda financiera neta de la filial chilena de 479 millones de euros a cierre de 2025.
La venta de Chile se encuadra en la estrategia impulsada por la dirección de Telefónica para simplificar la estructura del grupo y priorizar aquellos mercados donde la compañía puede mantener una posición competitiva sólida. Bajo esta lógica, el grupo ha acelerado en los últimos meses su salida de países de Hispanoamérica con contextos macroeconómicos complejos o con retornos limitados a medio plazo.
La desinversión chilena se suma a una serie de operaciones que han reducido de forma sustancial la huella de Telefónica en la región. Entre las más destacadas figura la venta de la filial argentina a Telecom Argentina por unos 1.245 millones de dólares, una transacción que supuso la salida de uno de los mayores mercados del grupo fuera de Europa. A esta operación se añaden la venta del negocio en Uruguay a Millicom por alrededor de 440 millones de dólares y la desinversión en Ecuador, también en favor de Millicom, por cerca de 380 millones de dólares.
Más recientemente, Telefónica cerró la venta de su filial en Colombia por unos 182 millones de euros, una operación que completó otro de los capítulos clave del repliegue en Hispanoamérica. En conjunto, estas transacciones han reducido de forma significativa la presencia del grupo en la región y han permitido avanzar en la racionalización del perímetro operativo.