El laboratorio de inteligencia artificial de Elon Musk, xAI, atraviesa uno de los momentos más delicados desde su fundación en 2023. En menos de 24 horas, dos de sus cofundadores han anunciado su salida de la compañía, lo que eleva a seis el número de miembros del equipo fundador que han abandonado el proyecto. La situación se produce en plena integración con SpaceX y con una posible salida a bolsa en el horizonte, factores que incrementan la presión sobre el equipo técnico.
El lunes por la noche, Yuhuai “Tony” Wu comunicaba en la red X su decisión de iniciar una nueva etapa profesional. Un día después, Jimmy Ba, responsable de investigación, seguridad y negocio empresarial y que reportaba directamente a Elon Musk, confirmaba también su marcha, agradeciendo públicamente al empresario y mostrando su intención de mantener una relación cercana con el equipo.
Ambas salidas se suman a una serie de dimisiones en el núcleo fundador. Kyle Kosic dejó la empresa en 2024 para incorporarse a OpenAI. Christian Szegedy salió en febrero de 2025. Igor Babuschkin abandonó el proyecto en agosto para crear un fondo de inversión, mientras que Greg Yang comunicó su marcha el mes pasado por motivos de salud. Más de la mitad de los doce fundadores ya no forman parte de la compañía.
La reorganización interna alcanza también al equipo directivo. En el último año, han dejado la empresa el director financiero, el director jurídico y el responsable de ingeniería de producto. Por ello, Musk nombró a Anthony Armstrong como nuevo director financiero y a Jonathan Shulkin como director de ingresos. Manuel Kroiss asumió responsabilidades en el área de programación.
Aunque las salidas se describen como amistosas, distintas fuentes apuntan a tensiones internas relacionadas con los objetivos técnicos y la presión por competir con OpenAI y Anthropic. Algunos empleados consideran que la dirección prometió avances acelerados a Musk, lo que generó exigencias difíciles de sostener.
El proyecto MacroHard, centrado en agentes y programación que compite con herramientas como Codex y Claude Code, no alcanzó las expectativas del fundador. En este sentido, Musk planteó metas ambiciosas en un reciente pódcast: “Me sorprendería que a finales de este año no se haya resuelto la emulación humana digital”. Además, la línea de “compañeros” basados en IA, como el personaje Ani, no logró el nivel de interacción previsto, según personas cercanas al equipo.
A estas dificultades se suma la controversia pública en torno a Grok, el chatbot insignia de xAI. En los últimos meses, el modelo ha afrontado diferentes críticas por la generación de contenido explícito y por episodios polémicos relacionados con mensajes antisemitas, lo que ha llevado a varios gobiernos a examinar el uso de la herramienta, sumando presión reputacional.
La inestabilidad coincide con la decisión de Musk de integrar xAI en SpaceX, operación que dará lugar a un grupo valorado en torno a 1,5 billones de dólares. El empresario pretende lanzar una red de satélites con centros de datos orbitales para ejecutar modelos de inteligencia artificial avanzados. En una reunión interna, Musk planteó incluso la creación de una fábrica en la Luna destinada a producir satélites de IA y enviarlos al espacio mediante un sistema de lanzamiento mecánico.
Según Musk, xAI avanza más rápido que cualquier competidor y necesita infraestructuras que multipliquen su capacidad de cómputo. En este contexto, ha defendido que algunas personas encajan mejor en las fases iniciales de una empresa que en etapas posteriores.