La operación, que supera el objetivo inicial de la compañía, consolida el liderazgo financiero del fabricante de ChatGPT en un momento de fuerte competencia en inteligencia artificial.
La financiación cuenta con la participación destacada de Amazon, que aporta 50.000 millones de dólares, así como de Nvidia y SoftBank, que invierten 30.000 millones cada una. Además, en un segundo tramo, fondos soberanos y firmas de inversión prevén inyectar otros 10.000 millones en capital ordinario, cuya concreción se cerrará en marzo. Microsoft, principal accionista de OpenAI, no ha participado en esta ronda.
La magnitud de la operación responde a la necesidad de asegurar capacidad de computación y talento especializado en un entorno donde el desarrollo de modelos avanzados exige inversiones masivas en chips y centros de datos. OpenAI ha cifrado en 600.000 millones de dólares el gasto previsto en infraestructura hasta 2030, lo que explica la urgencia por reforzar su balance.
En este sentido, la compañía ha ampliado su alianza estratégica con Amazon Web Services (AWS). El acuerdo, que inicialmente ascendía a 38.000 millones de dólares, se eleva ahora hasta 100.000 millones a lo largo de ocho años. OpenAI se compromete a consumir alrededor de dos gigavatios de capacidad de chips Trainium, el silicio de inteligencia artificial desarrollado por Amazon.
Asimismo, Amazon realizará una inversión inmediata de 15.000 millones, seguida de otros 35.000 millones condicionados al cumplimiento de determinados hitos. Ambas empresas colaborarán en el desarrollo de un modelo de IA diseñado específicamente para productos de consumo de Amazon, lo que podría servir como un impulso a su asistente Alexa+. Según la propia OpenAI, este esquema “reduce los costes y mejora la eficiencia de la producción de inteligencia a escala”, al tiempo que permite a las compañías consumir capacidades avanzadas sin gestionar la infraestructura subyacente.
OpenAI ha revisado al alza su plan estratégico a cinco años. La empresa prevé alcanzar ingresos de 284.000 millones de dólares en 2030, una cifra que superaría los ingresos actuales de Meta. En 2024, la compañía registró 13.000 millones de dólares de facturación y 20.000 millones en ingresos recurrentes anualizados.
La firma, que dispone de 40.000 millones de dólares en caja, no espera alcanzar la rentabilidad antes de 2030. Para ello, además de las suscripciones y los acuerdos empresariales, ha comenzado a introducir publicidad en ChatGPT en Estados Unidos para diversificar fuentes de ingresos. También impulsa una ofensiva comercial en el segmento empresarial para ganar cuota frente a competidores como Google y Anthropic.
Precisamente, Anthropic ha cerrado recientemente una ronda de 30.000 millones de dólares que valora la compañía en 380.000 millones, con la participación de Nvidia y Microsoft.
La ronda de OpenAI se produce antes de una posible salida a bolsa prevista para finales de este año. En un comunicado, la empresa ha reconocido que “estamos entrando en una nueva fase en la que la IA de vanguardia pasa de la investigación al uso diario a escala global”.
Asimismo, ha añadido que “el liderazgo se definirá por quién pueda escalar la infraestructura con la suficiente rapidez para satisfacer la demanda y convertir esa capacidad en productos en los que la gente confíe”.
Con esta megafinanciación, OpenAI refuerza su posición en la carrera por la inteligencia artificial avanzada y asegura recursos para sostener el despliegue de modelos de próxima generación en un mercado cada vez más competitivo y capital intensivo.