La brecha digital de género en España ha cambiado de forma, pero no ha desaparecido, según se extrae del informe Brecha digital de género 2026, elaborado por el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad, que depende del Gobierno.
El texto constata que el acceso a Internet y la frecuencia de uso presentan ya niveles prácticamente igualitarios, aunque la desigualdad persiste en ámbitos de mayor valor estratégico: competencias digitales, formación tecnológica, especialización laboral, adopción de inteligencia artificial y seguridad en línea. El diagnóstico, por tanto, desplaza el foco desde la conectividad básica hacia la calidad de la participación digital y la capacidad real de influir en el desarrollo tecnológico.
En uso de Internet, España figura entre los países europeos con mayor proporción de usuarias semanales. El 95,7% de las mujeres se conecta al menos una vez por semana, frente al 95,1% de los hombres, mientras que solo el 2,7% de las mujeres de 16 a 74 años nunca ha usado Internet.
Sin embargo, esa aparente igualdad se rompe con claridad en las edades avanzadas. Entre la población de 75 y más años, el 53% de las mujeres nunca ha accedido a Internet, frente al 44,3% de los hombres, y solo el 40,8% de ellas lo usa semanalmente, por debajo del 45,5% masculino. Además, entre menores de 10 a 15 años ya se aprecian diferencias en la disponibilidad de móvil, con un 70,9% de niñas frente al 65,1% de niños.
Las mujeres lideran actividades vinculadas al cuidado, la comunicación y la formación
También existen usos diferenciados de la red. Las mujeres lideran actividades vinculadas al cuidado, la comunicación y la formación. El 73,4% busca información sobre salud, 10,5 puntos más que los hombres; en concreto, el 65,9% consulta sobre salud física y el 38,6% sobre salud mental. Asimismo, participan más en redes sociales, realizan más llamadas o videollamadas y se comunican con mayor frecuencia con docentes o estudiantes.
En cambio, los hombres destacan en lectura de noticias, opinión cívica o política y banca por Internet. De este modo, la desigualdad ya no se expresa tanto en si se entra o no en Internet, sino en para qué se usa y con qué intensidad se participa en ciertas actividades de mayor valor económico, informativo o institucional.
La inteligencia artificial abre otro frente de desigualdad. En España, el 37,9% de la población ha usado herramientas de IA generativa en los últimos tres meses, pero la adopción es mayor entre los hombres: 39,9% frente a 35,9% de las mujeres. Ellos la utilizan más para fines privados y profesionales, mientras que ellas solo superan ligeramente a los hombres en educación formal, con un 16,8% frente al 15,7%.
Además, el informe refleja una percepción más cautelosa entre las mujeres: el 46,1% de quienes no usan IA alude a preocupaciones sobre privacidad, seguridad o protección, frente al 41,2% de los hombres, y el 66,7% afirma sentir inseguridad ante su desarrollo e implantación social, por encima del 61,9% masculino. También son mayoría entre quienes creen que la IA puede suponer un problema para la privacidad y la seguridad de las personas.
La educación confirma que la desigualdad se consolida antes de llegar al mercado laboral. El 64,9% de las mujeres posee competencias digitales al menos básicas, frente al 68,1% de los hombres. Aunque España presenta un nivel de competencias femeninas superior a la media europea, la brecha nacional, de 3,2 puntos, supera ligeramente la media de la UE.
Asimismo, la representación femenina en estudios STEM sigue lejos de la paridad. Según Eurostat, solo el 27,2% de los egresados STEM en España son mujeres, el porcentaje más bajo de toda la UE. En informática, la presencia femenina en la universidad cae al 15,8%, y en ingeniería se sitúa en el 28,9%. En formación profesional la situación es todavía más acusada: solo el 8,1% de matriculadas en grado medio cursa Sistemas Microinformáticos y Redes, y el 9,8% Administración de Sistemas Informáticos en Red.
Las mujeres representan solo el 19,6% de los especialistas digitales en España
Ese déficit formativo se traslada al empleo digital. Las mujeres representan solo el 19,6% de los especialistas digitales en España, apenas una décima más que en 2023, aunque en términos absolutos la cifra ha crecido hasta 200.100 profesionales y se ha duplicado en la última década. El reparto, además, no es homogéneo: la presencia femenina se concentra en diseño gráfico y multimedia, con el 52,6% de los contratos, e instrucción TIC no reglada, con el 52,3%, mientras que se hunde en instalación y reparación TIC, con el 4,1%, y en mecánica y reparación de equipos electrónicos, con el 5,1%. En áreas estratégicas del nuevo ciclo tecnológico la infrarrepresentación resulta especialmente severa: solo el 4% de las especialistas digitales trabaja en ciberseguridad y apenas el 2,6% en inteligencia artificial.
La brecha también aflora en el ámbito económico y profesional. En emprendimiento, el 6,8% de las mujeres ha impulsado iniciativas en los últimos tres años y medio, frente al 7,7% de los hombres. En teletrabajo, en cambio, ellas superan ligeramente a los hombres, con un 16,1% frente al 14,9%, aunque España todavía queda lejos de la media europea del 23,6% entre mujeres ocupadas.
Solo el 27,8% del talento en IA detectado en España corresponde a mujeres
Por otro lado, el informe recoge una brecha salarial del 10,2% en el sector de información y comunicaciones y muestra que solo el 27,8% del talento en IA detectado en España corresponde a mujeres.
En paralelo, la investigación académica sobre inteligencia artificial también refleja desequilibrios: de 6.614 publicaciones registradas en 2025, solo el 49,8% contó con al menos una autora femenina, frente al 90,5% con al menos un autor masculino.
El capítulo más grave del informe se sitúa en la seguridad digital. La violencia online aparece como un elemento estructural de la brecha. El 13,7% de las mujeres que han tenido pareja ha sufrido control para saber dónde estaba mediante móvil, aplicaciones o redes sociales, lo que equivale a 2.675.518 personas.
El 66,6% de las víctimas de delitos sexuales cometidos en línea son mujeres
Además, el 9,4% ha recibido mensajes sexualmente explícitos inapropiados que le hicieron sentirse ofendida, humillada o intimidada, y el 7% ha sufrido comentarios ofensivos o embarazosos sobre su cuerpo o su vida privada, también en redes sociales. A ello se suman el uso de contraseñas para controlar a la pareja, la coacción para enviar contenido sexual y la difusión no consentida de imágenes íntimas. En paralelo, el 66,6% de las víctimas de delitos sexuales cometidos en línea son mujeres.
El informe, en suma, describe una desigualdad más compleja que la mera falta de acceso. España ha cerrado gran parte de la brecha en conectividad, pero mantiene un problema estructural en la capacitación, la especialización tecnológica y la protección de las mujeres en el entorno digital. Ahora, el reto consiste en asegurar que las mujeres participen en igualdad en los espacios donde se diseña, se monetiza y se gobierna la tecnología.