Esta iniciativa se integra en una estrategia más amplia que supera los 2.061 millones de euros y que sitúa a la inteligencia artificial, la conectividad y la innovación como pilares del desarrollo productivo.
El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha orientado esta inversión hacia la adopción de herramientas digitales que permitan mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la competitividad del campo español. Dentro de esta partida, 46 millones de euros se destinan específicamente al impulso de la inteligencia artificial aplicada a la agricultura.
Este esfuerzo forma parte de la Estrategia de Digitalización del Sector Agroalimentario y del Medio Rural, aprobada en 2019, que busca adaptar el sector a los nuevos retos tecnológicos y climáticos. En este contexto, la digitalización se plantea como un elemento estructural para garantizar la resiliencia del sistema productivo. Precisamente el peso económico del sector refuerza esta apuesta: España es la cuarta potencia exportadora agroalimentaria de la Unión Europea y séptima a nivel mundial, lo que convierte su modernización en un factor clave para la competitividad del país.
El avance de la inteligencia artificial en el sector ya ha empezado a mostrar sus resultados y es que más de la mitad de la industria agroalimentaria española utiliza estas tecnologías para optimizar procesos, según datos del Ministerio. Las aplicaciones abarcan desde la optimización del uso del agua hasta la mejora en la planificación de cosechas. Asimismo, los sistemas basados en IA permiten anticipar riesgos, automatizar decisiones y mejorar el control biológico en cultivos.
Durante su intervención en el Congreso AI Agrifood, celebrado en Córdoba, el ministro Óscar López ha subrayado el carácter estratégico de esta transformación: “La soberanía alimentaria hoy no se entiende sin la soberanía digital”. Además, ha defendido el papel de la inteligencia artificial como eje de desarrollo económico, al afirmar que “la IA es un camino de progreso y de prosperidad” que conecta distintos sectores productivos. En este sentido, el Ministerio subraya que la conectividad constituye la base sobre la que se articula la digitalización del campo, al permitir la integración de tecnologías y la gestión de datos en tiempo real.
La colaboración entre instituciones públicas, universidades y empresas también juega un papel relevante. La Cátedra ENIA de Inteligencia Artificial y Agricultura de la Universidad de Córdoba, dotada con 1,2 millones de euros, actúa como uno de los principales focos de innovación en este ámbito.
Este programa impulsa el desarrollo de soluciones como modelos predictivos para la detección de plagas, trampas inteligentes para la mosca del olivo o gemelos digitales que permiten simular explotaciones agrícolas y optimizar su gestión. Además, integra a decenas de investigadores y articula actividades orientadas a la generación y transferencia de conocimiento al sector productivo.