Zoom sigue dando forma a su idea de convertirse en algo más que una app de reuniones. La compañía ha anunciado nuevas funciones para Zoom Workplace con un objetivo bastante claro: que los equipos dejen de perder tiempo saltando entre herramientas y puedan centrarse en sacar el trabajo adelante.
El punto de partida es bastante reconocible. En muchos entornos, el día se reparte entre chats, documentos, reuniones y más plataformas, lo que acaba fragmentando todo. Con estos cambios, Zoom intenta juntar esas piezas en un mismo sitio y que el paso de una tarea a otra sea más natural.
Uno de los ejes es la actualización de AI Companion 3.0, que gana más peso dentro de la plataforma. No se queda solo en resumir reuniones o conversaciones, sino que también ayuda a organizar ideas, localizar información y avanzar tareas sin tener que salir de la propia herramienta. En el fondo, lo que busca es que no tengas que parar a “poner orden” porque ese orden ya se genera solo.
En esa misma línea, Zoom introduce nuevas formas de crear contenido directamente desde las conversaciones. Con herramientas como Docs, Sheets o Slides impulsadas por IA, se pueden convertir ideas o mensajes en documentos más trabajados sin cambiar de aplicación. Es un paso lógico, pero bastante útil en el día a día.
La compañía también ha puesto el foco en cómo se comunican los equipos, sobre todo cuando hay distintos idiomas de por medio. Por eso incorpora traducción de voz en tiempo real en las reuniones, de forma que cada persona puede hablar en su idioma mientras el resto escucha la traducción al momento.
A esto se suman los avatares generados por IA, que replican gestos y expresiones. No es solo una cuestión estética, sino una forma de participar en reuniones sin necesidad de estar siempre delante de la cámara, algo que en entornos híbridos empieza a ser bastante habitual.
En paralelo, el chat también cambia. Zoom introduce funciones para resumir hilos largos, destacar lo importante y señalar próximos pasos, algo que puede ahorrar bastante tiempo cuando las conversaciones se alargan o hay demasiados mensajes.
Más allá de la IA, también hay ajustes en la interfaz. La navegación se simplifica y algunas funciones se reorganizan para que todo esté más a mano. No es lo más llamativo del anuncio, pero probablemente sí lo que más se note en el uso diario.
En cuanto a seguridad, Zoom añade un sistema capaz de detectar posibles deepfakes durante las reuniones y avisar al usuario en tiempo real. Puede parecer algo muy específico, pero encaja con el momento actual, donde este tipo de contenido empieza a ser cada vez más frecuente.
Con todo esto, Zoom intenta responder a un problema bastante extendido: trabajar con demasiadas herramientas a la vez. Su apuesta es clara, reunir comunicación, contenido y automatización en un mismo entorno y hacer que todo funcione con menos fricción. Porque, al final, el objetivo no es añadir más funciones, sino que el trabajo salga adelante sin tanta interrupción.