Ciberseguridad

La ciberseguridad se instala en el centro de la industria del automóvil

Gabi Galdón López-Quesada | Sábado 28 de marzo de 2026

Las fábricas de automoción ya no se parecen a las de hace unos años. La digitalización ha traído consigo robots más avanzados, sistemas conectados y una gestión constante de datos. Sin embargo, ese mismo avance ha puesto sobre la mesa una preocupación que gana peso rápidamente: la seguridad frente a ciberataques.



Un estudio reciente de ABB Robotics refleja bien este cambio de mentalidad. El 95% de los responsables del sector considera que la ciberseguridad es un tema importante, mientras que un 53% va más allá y la sitúa como una prioridad crítica. No se trata de una percepción aislada, sino de una visión compartida por fabricantes y proveedores en distintas regiones.

Detrás de este giro está el propio funcionamiento de las plantas actuales. Tecnologías como la inteligencia artificial, los gemelos digitales o la automatización avanzada están cada vez más presentes. Gracias a ellas, las empresas han ganado en eficiencia y flexibilidad, pero también dependen de una conectividad constante que requiere protección.

En este sentido, Joerg Reger ha explicado que la ciberseguridad ha dejado de ser una preocupación futura para convertirse en un elemento esencial del presente. Según ha señalado, el uso intensivo de software y datos ha cambiado la forma de producir, obligando a integrar la seguridad en el propio diseño de las operaciones.

El informe apunta además a un cambio relevante en las prioridades del sector. La ciberseguridad se coloca por delante de aspectos como la reducción de costes o la flexibilidad productiva. Esto responde a una realidad cada vez más evidente: un incidente digital puede paralizar la producción, afectar a la cadena de suministro o comprometer el funcionamiento de la fábrica.

A pesar de ello, las compañías no están dando un paso atrás en innovación. Más del 90% de los encuestados prevé aumentar el uso de tecnologías como la IA o el análisis de datos. El reto, por tanto, no es frenar ese avance, sino hacerlo con garantías en entornos cada vez más conectados.

Desde ABB, la apuesta pasa por incorporar la seguridad desde el origen, integrándola en el desarrollo de sus soluciones y en la gestión de todo su ciclo de vida. La idea es clara: permitir que las empresas adopten nuevas tecnologías sin poner en riesgo su operativa.

El sector encara así una etapa en la que producir más rápido o de forma más eficiente ya no es suficiente. La clave estará en hacerlo con sistemas preparados para resistir un entorno digital cada vez más complejo.

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