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La guerra en Irán frena el optimismo empresarial y reconfigura las expectativas globales de crecimiento

Federica Estrella | Sábado 04 de abril de 2026

El estallido de la guerra en Irán ha alterado de forma brusca un escenario económico que, hasta hace apenas unas semanas, se caracterizaba por el optimismo empresarial. Antes del inicio del conflicto, las compañías a nivel global confiaban en un ciclo de crecimiento sostenido para 2026, impulsado por la digitalización, la inteligencia artificial y la expansión internacional. Sin embargo, la nueva coyuntura geopolítica ha introducido un nivel de incertidumbre que obliga a replantear esas previsiones.



En este contexto, un análisis elaborado por la consultora Gedeth Network revela que casi el 60% de las empresas esperaba crecer en 2026 antes del estallido del conflicto, mientras que solo un 2% anticipaba un empeoramiento de la situación económica. Esta confianza se extendía de forma bastante homogénea entre regiones, con América del Norte liderando las expectativas positivas, donde el 66% de las compañías preveía crecimiento.

Además, el estudio pone de manifiesto que las empresas proyectaban un aumento de la actividad comercial. Dos tercios de los encuestados anticipaban un crecimiento de las ventas, principalmente moderado, aunque un 26% confiaba en un crecimiento significativo. En este sentido, las compañías de Asia-Pacífico destacaban por su mayor optimismo, reflejando un entorno especialmente favorable antes de la escalada de tensiones.

Por otro lado, las previsiones en materia de empleo mostraban una mayor cautela. Aunque el 59% de las empresas esperaba mantener sus plantillas estables, cerca de un 29% contemplaba aumentarlas, lo que indica una visión positiva, aunque más prudente, respecto a la evolución del mercado laboral. Estas expectativas variaban según la región, siendo más moderadas en Europa, Oriente Medio y África.

Asimismo, el sector tecnológico se posicionaba como el gran motor de crecimiento. Un 64% de las compañías lo señalaba como el ámbito con mejores perspectivas, por delante de sectores como la energía, la salud o los servicios profesionales. Esta tendencia reflejaba el peso creciente de la inteligencia artificial y la digitalización como palancas clave para la competitividad empresarial.

En paralelo, las estrategias corporativas apuntaban hacia la expansión internacional como principal vía de crecimiento. La diversificación de mercados era la opción más elegida, seguida de la optimización de costes y la diversificación de productos y servicios. Este enfoque evidenciaba la intención de las empresas de adaptarse a un entorno global cada vez más complejo, incluso antes del conflicto.

Sin embargo, ya entonces existían señales de alerta. La inestabilidad internacional y los aranceles se situaban como las principales preocupaciones, mientras que factores como el mercado energético tenían un peso menor en la percepción de riesgo. La irrupción de la guerra ha cambiado este equilibrio, situando la geopolítica y los costes energéticos en el centro del debate.

En esta línea, Juan Millán, CEO de Gedeth, ha explicado que “los encuestados mostraban un elevado optimismo a pesar de la incertidumbre generada por los aranceles”, y ha añadido que las empresas confiaban en su capacidad para mitigar estos riesgos a través de la innovación y la diversificación.

En definitiva, el informe dibuja un escenario previo marcado por la confianza y las oportunidades, especialmente en torno a la tecnología. No obstante, la guerra en Irán ha irrumpido como un factor disruptivo que obliga a las empresas a replantear sus estrategias en un entorno donde la incertidumbre vuelve a ganar protagonismo.

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