La conectividad inalámbrica ya no es solo una cuestión técnica dentro de las empresas. Poco a poco, se ha convertido en una pieza clave del negocio. Así lo recoge el informe State of Wireless de Cisco, que señala que el 60% de las organizaciones españolas que han invertido de forma estratégica en Wi-Fi ha logrado aumentar sus ingresos.
Detrás de este cambio hay una transformación más amplia. El crecimiento del Internet of Things, el uso cada vez mayor de la inteligencia artificial o el consumo intensivo de datos están obligando a las compañías a revisar sus redes. En paralelo, nuevas formas de trabajo como el modelo híbrido o el uso de dispositivos personales en el entorno laboral están elevando aún más la presión sobre la conectividad. En este escenario, muchas empresas ya miran hacia tecnologías como Wi-Fi 6E o Wi-Fi 7, cuya implantación está prevista a corto plazo.
Los resultados empiezan a notarse en distintos niveles. Por un lado, el 68% de las empresas en España reconoce haber mejorado su eficiencia operativa tras modernizar su red. Además, el 72% habla de un impacto directo en la productividad de sus equipos, mientras que otro 68% percibe una mayor implicación por parte de los clientes. Es decir, una misma inversión acaba teniendo efectos en cadena dentro de la organización.
En este sentido, Anurag Dhingra, vicepresidente sénior y director general de Conectividad y Colaboración Empresarial en Cisco, ha explicado que “las plantillas están evolucionando hacia entornos donde conviven personas, agentes de IA y sistemas automatizados”. A su juicio, esta nueva realidad solo es posible si existe una base tecnológica capaz de conectar todos esos elementos y sostener el ritmo de trabajo.
Sin embargo, no todo es crecimiento. A medida que las redes ganan protagonismo, también aumentan los retos. Uno de los principales tiene que ver con la complejidad. El 97% de las organizaciones españolas reconoce que gestionar su infraestructura inalámbrica es hoy más complicado que hace unos años. De hecho, muchas siguen atrapadas en un modelo reactivo, resolviendo incidencias en lugar de anticiparse a ellas.
La seguridad también preocupa. El 86% de las compañías ha sufrido incidentes relacionados con su red Wi-Fi en el último año, en muchos casos vinculados a dispositivos conectados. Esto no solo implica pérdidas económicas, sino también un impacto en la confianza del cliente y en la reputación de la marca.
A todo ello se suma otro problema que se repite en el sector tecnológico: la falta de talento. El 92% de las empresas admite dificultades para encontrar perfiles especializados en redes inalámbricas. En consecuencia, avanzar al ritmo que exige el mercado no siempre resulta sencillo.
Con todo, el informe deja una idea clara. Cuando las organizaciones consiguen combinar conectividad avanzada, automatización y seguridad, el Wi-Fi deja de ser un elemento invisible y pasa a convertirse en una ventaja competitiva real. Y, en muchos casos, en un motor directo de crecimiento.