Pruebas

Prueba del Sennheiser RS 275 TV Headphones

(Foto: JLT).
Javier López Tazón | Miércoles 29 de abril de 2026
Ligeros, cómodos, capaces de crear sonido envolvente virtual, con refuerzo de graves y modo de voz… estos auriculares de Sennheiser permiten personalizar la forma en la que escuchas lo que ves en la tele. Y, además, sin anular el sonido de los altavoces del televisor, para que el resto de la familia la oiga como quiera.

Probablemente (en realidad, con mucha probabilidad), los años tienen algo que ver, aunque sigo echándole la culpa a la calidad de los altavoces de la tele y a que cada día la dicción de los actores es peor. El dato es que, poco a poco, se va seleccionando el volumen de la tele un poco más alto que antes. Y, sin embargo, los diálogos no se escuchan con claridad. Es cierto que se puede seleccionar el modo voz en la mayoría de las teles, pero te pierdes parte de la espectacularidad del sonido envolvente para favorecer los diálogos. Y aquí es donde encajan perfectamente los auriculares RS 275 TV de Sennheiser.

Uno de los lemas de este equipo de sonido podría ser: “Si no lo haces por ti, hazlo por tus vecinos”. Y es que, si estás en alguna de esas situaciones en las que notas que hay cosas que comienzan a vibrar por el volumen de la tele, te convienen estos auriculares si no quieres terminar enfrentado a los vecinos. Creo que en casa de los padres de algún conocido pasa esto…

Otro lema podría ser: “Si no entiendes los diálogos, no subas más el volumen. Ponte los RS 275 TV”. Y es que habitualmente, cuando subes el volumen de la tele, aumenta “todo” el volumen, es decir, los diálogos y todo el ambiente que los acompaña: desde la música, los sonidos de fondo, los pasos, golpes… No digamos ya si se trata de contenido de acción.

De vez en cuando llegan equipos un tanto diferentes, con una funcionalidad clara y muy específica. Y estos auriculares lo son. De hecho, los solicité para probarlos en cuanto recibí la primera información sobre ellos. Es cierto que, como el resto de cascos, se pueden conectar a un móvil o a un equipo de música mediante Bluetooth para escuchar música o para contestar llamadas telefónicas, o a un portátil para hacer videoconferencias por Zoom, Teams o FaceTime… Pero lo que les hace diferentes es su función como cascos para la tele.

Instalación y conexión: así funcionan

Claro que los televisores de gama media-alta cuentan con puertos Bluetooth a los que se pueden conectar unos auriculares, pero estos son diferentes. De hecho, cuando se monta el sistema, no se conectan por un Bluetooth convencional, sino que están preparados desde que se sacan de la caja para establecer la conexión por BT Auracast. El proceso de montaje es tan sencillo como conectar un cable USB a la tele y al transmisor BTA1 (suena como muy aparatoso, pero es una cajita con cuatro puertos y dos botones). Esto le da la alimentación que necesita y permite cargar los cascos (carga completa en dos horas). Lo más recomendable es utilizar el cable óptico también de la tele al transmisor. Y ya está. En caso de no contar con salida óptica de audio, se puede utilizar un puerto jack (todos los televisores lo tienen).

Con el transmisor conectado a la tele y los cascos cargados, basta con pulsar el botón de encendido de estos últimos y ya estamos escuchando la tele. Probablemente no nos demos cuenta, pero los altavoces de la tele siguen funcionando. Podemos dejarlos así o mutearlos. También se puede controlar independientemente el volumen de unos y otros.

Una ventaja añadida del Bluetooth Auracast es (además de una cobertura ampliada en distancia hasta 50 metros) que permite conectar un número ilimitado de equipos siempre que sean compatibles con esta tecnología. De esta manera, cada espectador podría, con sus cascos, escuchar la tele del modo y con el volumen que quisiera. Por cierto, si bien en una conexión convencional por Bluetooth el volumen máximo de estos RS 275 es de 100 decibelios, con el transmisor BTA1 añade seis valiosos decibelios más que, a pesar de que parezcan poca cosa, suponen un empujón importante.

Modos de sonido y personalización

Sin tener que recurrir a la omnipresente app, se pueden gestionar los modos y la fuente de audio desde el propio transmisor y también desde los botones de los auriculares situados en la almohadilla derecha.

Mediante un botón en el transmisor se puede optar por un modo neutro, otro 3D que crea un sonido envolvente virtual, con la ventaja de que minimiza la latencia hasta hacerla desaparecer. El sonido está totalmente sincronizado con la imagen: no hay retraso entre el movimiento de los labios y escuchar la frase y, cuando te das cuenta de eso, es maravilloso. Con otra pulsación pasamos al modo diálogo, que prioriza los diálogos para no tener que ver la tele con los subtítulos activados. Todavía hay un cuarto modo que combina los dos anteriores, el Virtual Surround y el Speech Clarity.

Transmisor BTA1

Si utilizamos la app se gana en alguna funcionalidad. Por ejemplo, el ajuste del volumen independiente para cada oído.

Mejorar la calidad del sonido, lograr que los diálogos se entiendan hasta cuando son susurrados, controlar el volumen independientemente… Todo bien, ¿no? Hay un pequeño pero. No, no me refiero ahora al precio (249,90 euros). ¿Estar en casa viendo la tele con cascos? No es lo más cómodo, ¿no? Te pones las zapatillas, ropa cómoda, te tiras en el sofá y… ¿te colocas los auriculares? La parte buena, además de la mejora del sonido, es que son ligeros y cómodos. Se ajustan bien sin apretar y no llegan a los 200 gramos. De hecho, cuando los sujetas en la mano y también cuando te los colocas en la cabeza, parece que son más ligeros de lo que dicen las especificaciones.

Y eso que deben llevar una batería de buen tamaño para rendir 50 horas conectados. Una autonomía muy amplia y un tiempo de carga bastante controlado: dos horas.

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