El organismo regulador estadounidense ha anunciado un acuerdo con Elon Musk, actual propietario de la red social X, para poner fin al litigio abierto por la tardía notificación del incremento de su participación en Twitter antes de su adquisición en 2022. El caso se centra en el retraso en comunicar que había superado el umbral accionarial del 5%, un requisito clave en la normativa bursátil estadounidense.
La SEC (Securities and Exchange Commission) y Elon Musk han alcanzado un acuerdo para poner fin al litigio iniciado por el regulador en relación con la compra de Twitter en 2022, contemplando un pago de una sanción civil de 1,5 millones de dólares por parte de un fideicomiso vinculado al empresario, aunque este deberá ser validado por un juez encargado del caso.
El comienzo del proceso se debe al incumplimiento de la normativa bursátil al no comunicar a tiempo que había superado el umbral del 5% de participación en Twitter, un punto por el cuál es obligatorio informar públicamente en un plazo de diez días, según normativa vigente. Este retraso permitió al empresario seguir comprando acciones a “precios artificialmente bajos” perjudicando así al resto de inversores.
De hecho, no es el único problema judicial que ha dado esta compra de Twitter, de hecho, recientemente un jurado de California ha determinado que el empresario había inducido a errores a algunos inversores de Twitter durante la compra, consiguiendo beneficiarse, una decisión que su equipo legal ya ha anunciado que apelará.
La operación final culminó unos meses después con la adquisición completa de la compañía por un valor de 44.000 millones de dólares, una de las compras más mediáticas del sector tecnológico reciente, lo cuál llevó a Musk a rebautizar la compañía como X junto a una reestructuración interna y profunda en su modelo de negocio con cambios como el lanzamiento de xAI y la integración de su propia IA, llamada Grok, en la propia red social.
Desde el entorno legal de Elon Musk han querido restar importancia a esta sanción al calificarla como una “sanción menor” derivada de un retraso administrativo. Sin embargo, son notables los numerosos enfrentamientos públicos de Musk con este organismo, el cuál ha declarado que “no respeta”, debido a varios litigios anteriores como el juicio en 2018 por Tesla que le obligó a él y a la empresa a pagar una multa de 20 millones de dólares y la renuncia temporal de Musk a la presidencia del consejo de la compañía.
Estos litigios se suman al que ha comenzado la semana pasada en California por la demanda presentada por el propio Elon Musk en 2024 en contra de Sam Altman y OpenAI entorno a la modificación del modelo económico de la empresa con fines comerciales, que añade ahora más presión a un escenario legal muy complejo.