Moderación de contenido: el punto crítico del modelo
El origen del conflicto está en el funcionamiento interno del ecosistema de Meta debido a que parte del contenido capturado por las gafas, especialmente el que se utiliza en funciones de IA como asistentes o procesamiento de imágenes, es revisado por empresas de terceros para su entrenamiento de sistemas en su inteligencia artificial.
Según las denuncias, empleados de la empresa Sama, contratada por Meta para revisar y etiquetar el contenido que reciben de las gafas, habrían accedido a material que excede lo que debería ser procesado en este tipo de tareas, incluyendo datos sensibles, información bancaria y contenido íntimo de carácter sexual. Tras hacer públicas estas prácticas, varios trabajadores implicados fueron despedidos y Meta ha rescindido el contrato con la empresa con sede en Kenia, lo que ha intensificado la polémica.
Desde Meta, sin embargo, se desvinculan de esta decisión y aseguran que se trata de una cuestión contractual ajena a las denuncias. Por su parte, Sama ha defendido su posición afirmando que “ha cumplido sistemáticamente con los estándares operativos, de seguridad y de calidad exigidos en todos nuestros proyectos con clientes, y respaldamos la integridad de nuestro trabajo”.
Meta reconoce el uso de contenido
Aunque niega irregularidades, Meta sí ha confirmado a la BBC que comparte ciertos datos con subcontratas para el desarrollo y mejora de sus sistemas de IA, incluyendo funciones asociadas a las gafas inteligentes que los usuarios de gafas proporcionan al chatbot de IA generativa Meta AI, asegurando que este contenido se procesa previamente para proteger la privacidad, aplicando medidas como el difuminado de rostros u otros elementos identificables. Sin embargo, estas garantías no han evitado que surjan dudas sobre el alcance real de estos filtros y sobre qué tipo de contenido puede acabar siendo revisado por humanos en el proceso.
Esta polémica se suma a la presentación de una demanda colectiva en California contra Meta y Luxottica, matriz de Ray-Ban, lo que podría abrir un nuevo frente legal en torno a la gestión de datos y privacidad, algo con lo que Meta ya ha tenido problemas en años previos.