La iniciativa arranca con la firma de un Memorando de Entendimiento (MoU) entre la española Canalink, GUILAB, International Mauritania Telecom, Orange Group, Orange Côte d’Ivoire, Sonatel y Silverlinks, compañías que impulsarán conjuntamente el despliegue de esta nueva infraestructura internacional.
El proyecto llega para dar respuesta al crecimiento del tráfico de datos, la expansión de la inteligencia artificial, el avance de los servicios cloud y el aumento de plataformas digitales que en los mercados africanos están elevando la presión sobre las infraestructuras internacionales de conectividad. En ese contexto, los grandes cables submarinos se han convertido en activos estratégicos para operadores, gobiernos y proveedores tecnológicos.
Via Africa tendrá como objetivo conectar Europa con Sudáfrica mediante una nueva ruta submarina atlántica diferente a las actualmente existentes. El sistema contará con puntos de amarre en Reino Unido, Francia y Portugal, además de conexiones en España a través de las Islas Canarias, Mauritania, Senegal, Guinea, Costa de Marfil y Nigeria.
Asimismo, el consorcio contempla futuras extensiones hacia otros mercados del sur africano con el objetivo de mejorar la diversidad de rutas internacionales y aumentar la resiliencia de la conectividad regional. Según explican las compañías participantes, el proyecto busca responder al crecimiento sostenido de la demanda de tráfico internacional de datos y reducir la dependencia de determinadas infraestructuras críticas ya existentes en el continente.
En la práctica, Via Africa pretende convertirse en una nueva autopista digital submarina para soportar el crecimiento de servicios cloud, plataformas digitales, aplicaciones empresariales y futuras cargas vinculadas a inteligencia artificial.
El sistema funcionará bajo un modelo de consorcio abierto, una estructura habitual en grandes proyectos internacionales de telecomunicaciones. Se trata de un formato que permitirá a los socios coinvertir directamente en la infraestructura y participar en las decisiones relativas al diseño, despliegue y explotación del sistema.
Las compañías firmantes también han dejado abierta la puerta a la entrada de nuevos miembros durante futuras fases del proyecto, tanto operadores como empresas tecnológicas interesadas en reforzar su capacidad internacional. El acuerdo contempla ahora una primera fase centrada en la financiación conjunta de los estudios técnicos necesarios para definir el trazado óptimo del cable. El objetivo consiste en equilibrar resiliencia, viabilidad técnica y eficiencia económica. En paralelo, el consorcio ya prepara el proceso de licitación para seleccionar al proveedor encargado del despliegue del sistema submarino.