La próxima misión Artemis IV de la NASA marcará el regreso de los astronautas a la superficie lunar, pero además pondrá a prueba una nueva generación de tecnologías diseñadas para resolver algunos de los mayores desafíos de la exploración espacial. Entre ellas destaca la Liquid Cooling and Ventilation Garment (LCVG), la prenda que los tripulantes vestirán bajo el traje espacial AxEMU desarrollado por Axiom Space y que acaba de ser presentada junto a Prada.
Lejos de cualquier componente estético, la LCVG constituye uno de los elementos más complejos y críticos de todo el sistema. Su función consiste en mantener estable la temperatura corporal del astronauta, garantizar una correcta ventilación y permitir largas actividades extravehiculares en un entorno donde la supervivencia depende por completo de la tecnología.
Cuando un astronauta trabaja sobre la superficie lunar, su cuerpo genera una enorme cantidad de calor metabólico. Caminar, transportar equipamiento, recoger muestras o manipular herramientas dentro de un traje presurizado supone un importante esfuerzo físico. Sin embargo, en el espacio no existe aire que facilite la disipación natural del calor.
La LCVG incorpora una red de conductos distribuidos estratégicamente alrededor de los principales grupos musculares del cuerpo
Para resolver este problema, la LCVG incorpora una red de conductos distribuidos estratégicamente alrededor de los principales grupos musculares del cuerpo. A través de ellos circula agua fría que absorbe el exceso de temperatura generado por el astronauta y lo transporta hacia el sistema portátil de soporte vital del traje.
Desde allí, el calor es expulsado al exterior. El resultado es una regulación térmica constante que permite mantener las condiciones fisiológicas necesarias para realizar caminatas espaciales de hasta ocho horas.
En este sentido, uno de los avances más relevantes respecto a generaciones anteriores de trajes espaciales es la incorporación de un circuito de refrigeración completamente redundante. Esto significa que el sistema dispone de una segunda línea de funcionamiento preparada para activarse en caso de fallo del circuito principal. La redundancia constituye uno de los principios fundamentales de la ingeniería aeroespacial, ya que en un entorno donde una avería puede comprometer la vida del astronauta, disponer de mecanismos de respaldo es esencial. Según Axiom Space, esta arquitectura proporciona un nivel adicional de seguridad que no estaba presente en sistemas de refrigeración utilizados en programas anteriores.
La prenda también integra el sistema de ventilación encargado de suministrar oxígeno fresco al interior del casco. Para ello se instala un circuito independiente que dirige el flujo de aire hacia el rostro del astronauta y elimina continuamente el dióxido de carbono generado durante la respiración. Posteriormente, ese CO₂ se envía al sistema de depuración del traje antes de volver a introducir oxígeno en el circuito.
“Cada minuto que los astronautas pasan fuera de su vehículo, la LCVG trabaja para mantenerlos seguros”
Russell Ralston, vicepresidente senior de Desarrollo de Naves Espaciales de Axiom Space, destaca la importancia de esta tecnología al señalar que “cada minuto que los astronautas pasan fuera de su vehículo, la LCVG trabaja para mantenerlos seguros”. Según ha explicado, el sistema gestiona el entorno térmico, facilita la respiración y mantiene su funcionamiento mientras el astronauta desarrolla actividades físicas de alta exigencia.
Más allá de los sistemas de refrigeración y ventilación, la LCVG representa también una evolución en la forma de desarrollar equipamiento espacial. La prenda está diseñada mediante técnicas avanzadas de modelado tridimensional que permiten optimizar simultáneamente comodidad, movilidad y rendimiento térmico. Este enfoque facilita adaptar la distribución de conductos, tejidos y elementos estructurales para mejorar la eficiencia general del sistema.
En esta línea, la colaboración con Prada aporta experiencia en tejidos de ingeniería, selección de materiales de altas prestaciones y técnicas avanzadas de confección. Según Axiom Space, el proyecto ha permitido identificar fibras especializadas capaces de soportar usos repetidos durante misiones prolongadas sin degradar sus propiedades mecánicas o térmicas.
“El futuro de la exploración espacial no será construido por una única organización”
Jonathan Cirtain, consejero delegado de Axiom Space, destaca que “el futuro de la exploración espacial no será construido por una única organización”. El directivo explica que la combinación de ingeniería aeroespacial, desarrollo avanzado de producto y conocimiento especializado en materiales ha permitido crear una solución que ninguna de las dos compañías habría desarrollado por separado.
Cuando Artemis IV lleve de nuevo seres humanos a la Luna en 2028, gran parte del protagonismo recaerá sobre los cohetes y las naves. Sin embargo, una parte fundamental del éxito de la misión dependerá de una compleja red de tubos, sensores, materiales avanzados y sistemas redundantes diseñada para mantener con vida al astronauta en uno de los entornos más hostiles conocidos.