La operación supone uno de los mayores movimientos públicos realizados hasta la fecha en el ámbito de la inteligencia artificial y busca posicionar a España como uno de los polos estratégicos de computación avanzada de Europa. Asimismo, el proyecto pretende reforzar la autonomía tecnológica europea en un momento en el que las infraestructuras de entrenamiento de modelos de IA están dominadas por los grandes operadores estadounidenses y el ecosistema tecnológico chino.
La candidatura española se articulará mediante un proyecto multisede que contempla instalaciones en Móra la Nova (Tarragona) y San Fernando de Henares (Madrid), ubicaciones seleccionadas para albergar la futura infraestructura.
La iniciativa combinará capital público y privado. Según la estructura planteada, la SETT controlará el 47,99% de la sociedad encargada de presentar la candidatura, mientras que la Generalitat de Catalunya contará inicialmente con una participación del 1%.
Banco Santander, ACS y Telefónica participarán con un 15,67% cada uno y Multiverse Computing aportará un 4%
Por su parte, el bloque privado alcanzará el 51% del capital. Banco Santander, ACS y Telefónica participarán con un 15,67% cada uno, mientras que la compañía especializada en inteligencia artificial Multiverse Computing aportará un 4%. De este modo, el control operativo recaerá sobre los socios privados, aunque con una fuerte presencia institucional a través del Gobierno.
"Esta inversión es una apuesta del Gobierno de España por la soberanía tecnológica, la reindustrialización y el liderazgo en IA fiable y sostenible", ha señalado el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. Asimismo, ha destacado que el acceso a capacidad de computación avanzada permitirá que empresas, centros de investigación y administraciones públicas desarrollen proyectos de inteligencia artificial con mayores garantías y menos dependencia tecnológica exterior.
Según el Ejecutivo, disponer de una gigafactoría de estas características beneficiaría a startups, pymes, grandes empresas, universidades, centros de investigación y administraciones públicas que requieren una elevada capacidad de computación para desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial. Además, permitiría entrenar, probar y desplegar modelos avanzados sin depender completamente de proveedores extranjeros.
A diferencia de los centros de datos tradicionales, estas instalaciones concentran cientos de miles de unidades de procesamiento gráfico (GPU), el componente esencial para desarrollar grandes modelos de lenguaje, sistemas de visión artificial y aplicaciones avanzadas de inteligencia artificial. El objetivo consiste en proporcionar una capacidad de cálculo masiva que permita entrenar modelos propios dentro del territorio europeo.
En este sentido, Bruselas ha impulsado esta estrategia a través de la iniciativa InvestAI, un programa específico destinado a financiar infraestructuras de gran escala relacionadas con la inteligencia artificial.