La inteligencia artificial está transformando la forma en la que trabajamos, pero lo que viene en los próximos años va a cambiar por completo el funcionamiento de los departamentos de IT. Y no es una frase hecha. Un nuevo análisis de Gartner confirma que, para 2030, absolutamente todo el trabajo tecnológico tendrá intervención directa de la IA, desde tareas asistidas hasta procesos completamente automatizados. El mensaje para las empresas es claro: no basta con incorporar herramientas, ahora toca preparar a las personas para poder aprovecharlas.
Según una encuesta realizada a más de 700 CIOs, las organizaciones prevén que dentro de cinco años ninguna tarea técnica se hará sin IA. El 75% del trabajo será realizado por profesionales apoyados en modelos avanzados, mientras que el 25% quedará en manos de sistemas autónomos. Esta combinación implica un equilibrio complejo entre dos factores: la madurez de la propia IA y la preparación real de los equipos para trabajar con ella.
Durante el Gartner IT Symposium celebrado en Barcelona, la consultora dejó un mensaje contundente: las empresas están avanzando en IA, pero los equipos aún no están listos para capturar su verdadero valor. Es decir, las herramientas ya existen, pero la mayoría de organizaciones no cuenta con el talento preparado ni con los procesos internos necesarios para sostener esta adopción.
En este escenario, Gartner insiste en que la conversación no debe centrarse en la pérdida de empleo, sino en la transformación del trabajo. De hecho, la consultora estima que el impacto neto de la IA será neutral hasta 2026 y que, a partir de 2028, la IA creará más puestos de trabajo de los que eliminará. Los CIOs deberán empezar a contener nuevas contrataciones para roles de baja complejidad y, en paralelo, reubicar talento hacia áreas estratégicas que generen ingresos. La clave es preparar a las plantillas para colaborar con la IA, no solo para utilizarla.
Además, esta evolución implica cambios profundos en las capacidades que necesitarán los profesionales. Algunas habilidades tradicionales, como la búsqueda de información o el análisis básico, perderán relevancia porque la IA ya cubre esas tareas. A cambio, surgirán habilidades completamente nuevas orientadas a maximizar el impacto de estas herramientas: pensamiento crítico, comunicación avanzada, supervisión de modelos o diseño de decisiones asistidas. Aquí aparece un reto adicional: si los empleados delegan demasiado, sus competencias pueden atrofiarse. Gartner recomienda evaluaciones periódicas para garantizar que los equipos mantienen habilidades esenciales.
Por otro lado, la consultora advierte de que la preparación tecnológica tampoco está completa. Muchas organizaciones están invirtiendo en IA sin tener en cuenta los costes ocultos de implementación, mantenimiento y formación. En Europa, el 73% de los CIOs reconoce que sus proyectos de IA no están generando beneficios claros y, en algunos casos, incluso están perdiendo dinero. Aunque algunas capacidades, como la generación de contenido, el código o la búsqueda inteligente como la precisión avanzada o los agentes autónomo, aún requieren tiempo.
Elegir el proveedor adecuado también será decisivo. Las empresas que quieran despliegues masivos necesitarán apoyarse en hyperscalers capaces de sostener proyectos de gran escala. Para casos más específicos, startups especializadas pueden ofrecer agentes diseñados para nichos concretos. Y para movimientos de innovación rápida, compañías de I+D en IA serán la vía más directa. Aun así, Gartner recuerda un punto clave que cada vez pesa más en el sector: cada decisión de IA es una decisión de soberanía tecnológica.
Ante este escenario, Gartner plantea un marco con cuatro niveles que permite a las organizaciones evaluar si están realmente preparadas (técnica y humanamente) para avanzar hacia una adopción de IA sostenible y con impacto real en su negocio. Porque, según la consultora, avanzar ya no es suficiente: ahora importa avanzar bien.