El histórico ejecutivo mantendrá su condición de Apple Fellow y continuará vinculado a la tecnológica, aunque sin responsabilidades operativas concretas, sumándose así a un relevo que encabeza el propio CEO de la compañía, Tim Cook, quien desde hoy ya no es el máximo directivo del gigante tecnológico, dando paso a John Ternus.
Schiller ya había abandonado en 2020 la vicepresidencia sénior de Marketing Mundial, que pasó a manos de Greg Joswiak, aunque entonces conservó la supervisión de la App Store y los eventos corporativos. Ahora, la reorganización implica que la App Store quedará integrada bajo el área de Servicios dirigida por el histórico Eddy Cue aunque la gestión cotidiana recaerá en Carson Oliver, que reportará directamente a Cue, mientras que Ann Thai, responsable de distribución de aplicaciones y tiendas de terceros, y Alex Rofman, al frente de Apple Arcade, dependerán de Oliver.
También cambia la responsabilidad sobre las presentaciones de producto y otros eventos de Apple. Nola Weinstein, quien durante los últimos años había ejercido como segunda de Schiller en esta área, asumirá su dirección y reportará a Kristin Huguet, vicepresidenta de Comunicación y Relaciones Públicas.
Phil Schiller es uno de los ejecutivos que mejor representan la transformación de Apple desde una compañía en dificultades durante los años noventa hasta convertirse en uno de los mayores grupos tecnológicos del mundo. Se incorporó inicialmente a Apple en 1987, abandonó la empresa en 1993 y regresó en 1997, coincidiendo con la vuelta de Steve Jobs.
A partir de entonces se convirtió en una de las figuras fundamentales del nuevo equipo directivo. Como responsable mundial de Marketing, participó durante más de dos décadas en la estrategia y lanzamiento de algunos de los productos que definieron la historia moderna de Apple, entre ellos el iPod, el iPhone, el iPad y diferentes generaciones de Mac. También desempeñó un papel relevante en el lanzamiento de iTunes y de la App Store, cuya dirección asumió en 2015.
Pese a ello, su papel no se ha limitado a los despachos ya que durante años fue uno de los rostros habituales de las keynote de Apple y protagonizó algunas de las presentaciones más recordadas de la compañía. En el Macworld de 1999, durante la presentación del iBook, saltó desde una plataforma con el ordenador en las manos para demostrar que la conexión inalámbrica seguía funcionando en movimiento, en una época en la que el WiFi todavía era una tecnología novedosa para el gran público.
Otra de sus intervenciones más conocidas llegó durante la WWDC de 2013. Tras presentar el entonces nuevo Mac Pro cilíndrico y ante las críticas sobre la capacidad de Apple para continuar innovando después de la muerte de Steve Jobs, Schiller respondió desde el escenario con una frase que terminaría convirtiéndose en una de las más recordadas de las presentaciones de la compañía: “Can’t innovate anymore, my ass”.
En 2020 dejó la dirección mundial de Marketing y recibió el título de Apple Fellow, una distinción reservada a algunas de las figuras con mayores contribuciones a la compañía. Sin embargo, continuó supervisando dos áreas especialmente relevantes: la App Store y la organización de eventos.
Los últimos años al frente de la tienda de aplicaciones han estado marcados por una creciente presión regulatoria sobre el modelo de distribución de software de Apple. Schiller tuvo que gestionar asuntos como la adaptación a la Ley de Mercados Digitales de la Unión Europea, el enfrentamiento judicial con Epic Games y los cambios regulatorios introducidos en diferentes mercados.
Asimismo, ha mantenido la responsabilidad sobre los eventos durante la transformación de las tradicionales keynote presenciales hacia las producciones audiovisuales que Apple comenzó a utilizar tras la pandemia. Ahora abandona también estas funciones, aunque seguirá vinculado a Cupertino como Apple Fellow, cerrando otra etapa en la trayectoria de uno de los principales lugartenientes de Steve Jobs y Tim Cook.