OpenAI ha decidido retrasar su posible salida a bolsa ante las crecientes preocupaciones sobre la seguridad de los modelos avanzados de inteligencia artificial. La compañía considera que el momento actual no es el más adecuado para dar el salto a los mercados mientras todavía quedan importantes retos por resolver en materia de seguridad y alineación de estos sistemas.
El propio Sam Altman, CEO de OpenAI, ha reconocido que, teniendo en cuenta todo lo que está ocurriendo en materia de seguridad, "ahora mismo sería un momento poco prudente para salir a bolsa". Altman también asegura que la compañía no siente presión para hacerlo y que todavía existe mucho trabajo por delante antes de garantizar un desarrollo suficientemente seguro de esta tecnología.
En declaraciones a Fortune, Altman ha insistido en que OpenAI está dispuesta a tomar decisiones que puedan ir "en contra del beneficio financiero inmediato" con tal de salvaguardar el control humano sobre los sistemas de inteligencia artificial.
La decisión llega además en un momento especialmente delicado para la industria, en los últimos días, distintas voces dentro del sector han advertido sobre el ritmo al que están aumentando las capacidades de los modelos y sobre los riesgos asociados a sistemas cada vez más autónomos.
Uno de los casos más recientes es el de Jacob Coxon, investigador que abandonó Anthropic después de advertir que las principales compañías de IA están compitiendo por desarrollar sistemas con capacidades sobrehumanas sin avanzar al mismo ritmo en materia de seguridad.
La postura de OpenAI coincide en parte con la defendida por Dario Amodei, CEO de Anthropic, quien ha pedido reducir el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial y aumentar los mecanismos de control.
Amodei ha alertado del riesgo de perder el control sobre sistemas avanzados y ha señalado posibles amenazas como los ciberataques, el bioterrorismo o graves alteraciones económicas. Entre sus propuestas se encuentra establecer evaluaciones independientes de los modelos, mejorar la coordinación entre las democracias y trabajar hacia una regulación internacional.
El responsable de Anthropic defiende que estas medidas no tienen por qué impedir el éxito comercial de las compañías, sino establecer un marco en el que la prudencia tenga prioridad sobre la velocidad.
La coincidencia entre las dos empresas resulta especialmente significativa, OpenAI y Anthropic compiten directamente por liderar el desarrollo de los modelos más avanzados, pero sus propios responsables empiezan a reconocer que la carrera por aumentar las capacidades de la IA también está elevando los riesgos. Para OpenAI, al menos por ahora, esa situación hace que una salida a bolsa sea un paso que puede esperar.